El presidente Donald Trump ha dejado a su paso un “arsenal de minas antipersonales” durante sus cuatro años de gobierno. Ahora, a 100 días de las elecciones necesita regresar a la casilla de inicio y no tiene idea de los lugares donde las sembró.

Ya le han estallado varias de ellas: John Bolton, James Comey, Rex Tillerson, Michael Cohen, Jeff Sessions, Rod Rosenstein, Jim Mattis y Steve Bannon, entre muchos otros.

Trump ha encontrado en la crisis sanitaria del nuevo coronavirus la zona de mayor desgaste súbito a lo largo de su gobierno. Son casi siete de cada diez ciudadanos estadounidenses los que reprueban a Trump por su manejo de la crisis sanitaria (The Washington Post).

Desde 1940, ningún presidente estadounidense ha logrado la reelección con un nivel de apoyo tan bajo de la ciudadanía. Un 55% desaprueba su gestión como mandatario. Harry Truman lo logró en 1948, pero con casi diez puntos más de aprobación que Donald Trump.

Trump no debió de haber subestimado el virus a través de burlas, y sin embargo, lo hizo. Ya son 143,000 los decesos. Tomar desinfectante para baños podría sonar a un chiste dentro de una carpa, pero no en el interior del Despacho Oval de la Casa Blanca, y sin embargo, lo hizo.

Ahora, Trump se ha colocado el cubrebocas y ya no habla de desinfectantes para baños. El hecho de cultivar un rasgo de responsabilidad en su persona es poco creíble por no decir risible. Trump está pisando varias minas antipersonales que él mismo sembró alrededor de la pandemia.

El asesinato de George Floyd catapultó la caída de su popularidad. Han pasado casi tres meses de su muerte y la crisis no la ha podido controlar Donald Trump.

Un presidente estadounidense que carece de empatía por la población negra puede ganar unas elecciones, pero no dos.

Los intereses de los estadounidenses han cambiado en los últimos meses. De acuerdo a una encuesta de Fox News, el 29% de los votantes señala a la pandemia como el tema más importante que afronta el país, casi el doble (15%) de los que piensan que la economía es su principal preocupación.

Poco se habla de Joe Biden, el retador. La señal es clara, es Trump el que se hunde en las encuestas. No es Biden el que sube.

El demócrata le lleva una ventaja de 13 puntos en Florida y 10 en Pennsylvania. Trump perdería también en Ohio, Wisconsin, Arizona y Michigan. Estos estados son clave, y en 2016 los ganó Trump.

En Texas, un estado republicano en franca transición hacia los demócratas, Biden va arriba por un punto porcentual.

Serán 100 días trepidantes en los que veremos a un Trump desesperado capaz de tomar cualquier decisión con tal de retener la presidencia. Serán, quizá, los 100 días más peligrosos de Trump. Por ejemplo, ¿invadirá Venezuela?

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.