(Segunda de tres partes)

Hablamos ya de errores comunes en la forma como gastamos y manejamos nuestro dinero. Los siguientes tienen que ver con el uso del crédito:

3. Vivir con dinero prestado.

Esto desgraciadamente, en muchos casos, es cultural. Pensamos que vivir usando el dinero de otros es “normal”. Por eso hay tanta gente que está pagando todo a mensualidades con o sin intereses: su coche, el nuevo celular, la pantalla plana, las vacaciones y hasta los regalos de navidad.

Por eso no les alcanza: parte del dinero que ganan, ya está comprometido en pagar lo que ya compraron y por lo tanto no lo tienen disponible. Esto ser esclavo de otros (su dinero ya no es suyo sino es para pagarle al banco). Es también vivir y usar el dinero mirando al pasado, en lugar de hacerlo para construir el futuro.

Parte del problema es que el crédito es una ilusión, un espejismo: nos permite vivir, por lo menos durante un tiempo, por encima de nuestras posibilidades.

Todo esto se soluciona, poco a poco, con lo que señalamos en la primera parte: los gastos irregulares deben estar contemplados en nuestro plan. Se trata de cambiar el paradigma: en lugar de comprar hoy y pagar después (es decir, adquiriendo deudas) tenemos que buscar pagar hoy (ahorrar) y comprar después, cuando ya tengamos el dinero.

Recordemos que el mayor obstáculo para la construcción de un patrimonio son las deudas. Salgamos de ellas y más aún: aprendamos a vivir sin ellas.

4. No tener un fondo para emergencias o peor aún, pensar que el crédito es para emergencias.

Son pocas las personas en México que tienen un colchón, aunque sea pequeño, por si algo pasa. La mayoría vive al día y otros, que tienen mayor poder adquisitivo, están endeudados porque viven por encima de sus posibilidades.

Pero las cosas sí pasan y lo estamos viviendo: nadie se imaginaba que habría una pandemia y mucho menos, las graves consecuencias económicas que conllevaría. Pocos estaban preparados para sobrellevarla.

Un fondo para emergencias se construye, como todo, poco a poco. Puede empezar muy pequeño pero la idea es lograr acumular, con el tiempo, al menos tres meses de gasto corriente (o más, dependiendo de nuestra propia situación).

Me pone los pelos de punta cuando la gente me dice que para eso tienen su tarjeta de crédito: para emergencias. Esto es un gravísimo error: cuando sucede algo grave, adquirir una deuda puede hacerlo mucho peor.

5. Comprar una casa que no podemos pagar.

Tener una casa propia es un sueño que tiene mucha gente y en muchos casos, también una gran ilusión. Pero también debemos tomar en cuenta que es la compra más grande que haremos en nuestra vida, la más importante, y por eso hay que hacerlo bien: elegir con mucho cuidado y tener muy claro cuál es nuestro presupuesto.

Recordemos sin embargo que un crédito hipotecario es una deuda de muy largo plazo y que, aunque en un principio se paga con gusto, a la larga nos limita para hacer otras cosas (porque la vida cambia y nuestras responsabilidades económicas también). La mensualidad, idealmente, debe ser fija y no exceder de la tercera parte de nuestros ingresos.

Antes de comprar, debemos tener listo nuestro fondo para emergencias y contar, además, con  20% del valor de la misma para enganche/gastos. El crédito hipotecario debe elegirse con cuidado (comparar todas las opciones). Si uno no puede pagar cómodamente la mensualidad de un crédito a 15 años con pagos fijos (no crecientes), seguramente está adquiriendo un inmueble que va más allá de sus posibilidades reales. Cuidado.

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com