Andrés Manuel López Obrador llena los espacios noticiosos, su agenda marca la discusión nacional; ni quién se acuerde del presidente Enrique Peña Nieto, quien gustosamente cedió el centro mediático al político tabasqueño.

Nadie más calificado que Peña Nieto para aleccionarlo sobre las expectativas de gobierno, la popularidad electoral, el derrumbe de la imagen pública y el descrédito social: en ese espejo te podrías ver.

Peña Nieto, feliz de que el tabasqueño le quite los reflectores públicos, aunque el precio sea orbitar en la agenda del presidente electo y el olvido, las acciones del gobierno palidecen ante la estridencia de las acciones del nuevo gobierno, todas disruptivas, llevan un enemigo implícito.

Un político tan atractivo, polarizante y disruptivo como AMLO genera blancos y negros, la jauría tuitera ataca a diestra y siniestra, la agenda del presidente electo y las redes sociales, como nunca, forjan una verdadera discusión nacional, hecho que desde luego es sano, a pesar de la virulencia de ambos bandos.

AMLO dio conocer en tan sólo dos semanas grandes y ambiciosos proyectos, cada uno por sí solo genera un frente de batalla y reviste una serie de complejas acciones administrativas y jurídicas. Fiel a su estilo, el tabasqueño no anda con medias tintas.

Tiene a su favor la experiencia política acumulada, 30 millones de votos que lo respaldaron, la expectativa del buen gobierno y la mayoría en las cámaras; en su contra, tiene un sistema de partidos corroído y decadente, un gobierno caro e ineficiente, la herencia de una administración arrogante y corrupta rechazada en las urnas.

Rápidamente planteó la ruta de su gobierno, sentado cómodamente en el gobierno virtual, desde el imaginario, con la ayuda de su gabinete propuso las primeras acciones del nuevo gobierno, tiene muy clara su agenda de gobierno, considera que seis años son pocos para llevar a cabo la cuarta transformación nacional.

El desgaste mediático de presidentes populares y polarizantes como Donald Trump y AMLO es vertiginoso, al señor Trump le tomó tan sólo seis meses lograr que su gatillo tuitero dejara de tener efectos en la opinión pública, el gobierno entrante asume el riesgo de desgastarse sin poder cosechar los primeros resultados de sus acciones, habrá tiempo para evaluar la pertinencia o el costo de la estrategia de AMLO. Para él siempre es todo o nada. Hasta la próxima.

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.