El sub siempre tiene razón pero la sociedad, el gabinete, los gobernadores, los periodistas, el presidente y los epidemiólogos no le entienden porque lo escuchan sesgado. Si se le escuchara bien, poniendo atención a las letras chiquitas de sus explicaciones y enmarcando sus declaraciones diarias en el universo más amplio de sus palabras desde febrero, podría seguir siendo el héroe que empezó a ser en marzo y el líder que ya no fue en abril. La situación sanitaria del país sería la misma pero él no sería ese funcionario incomprendido, con el ceño fruncido, malinterpretado y aturdido por una sociedad que no termina de entender que él siempre tiene razón. 

Y siempre la tiene. Cuando Hugo López-Gatell dice que el cubrebocas no es una garantía para evitar el coronavirus, tiene razón: reducir en 90% la posibilidad de contagio entre dos personas que han cubierto su boca y su nariz no es una garantía. Nomás es 90 por ciento. Cuando pide que sí lo usen, cinco meses después, tiene razón, sólo que no lo escucharon bien en ninguna de las más de 150 noches que habló a la nación.

Cuando López Gatell dice que la epidemia se ha desacelerado, tiene la boca llena de razón. Entre abril y mayo, los contagios crecieron diez veces. Entre junio y julio, crecieron dos veces. Lo que pasa es que la gente no entiende que pasar de 30 a 300 es gravísimo que tener ahora más de 300,000 no es tan feo porque sólo duplicó la cifra del mes pasado. Una bagatela exitosísima. El sub no habla de la tragedia de dimensiones históricas de los enfermos en el país, sino de la velocidad. Su tarea no es evitar que caigamos en el agujero o que se muera la gente, en eso no quedó. ¿Por qué insistirán los mexicanos en pedir que la situación sanitaria mejore? Qué necios, de veras. No se trata de salir a flote, o de detener el hundimiento; se trata de hundimos lentamente.

Cuando López-Gatell afirma que hay casi 45,000 muertos registrados por Covid-19, tiene razón: esos son los de su Excel. Cuando dice que podrían ser ocho veces más, también tiene razón, son los que no están en su Excel. Cuando dice que no sabe si son ocho o treinta veces más, tiene razón, y cuando dice que no oculta cifras, también la tiene, porque su tarea no es contar muertos mexicanos, ni construir un registro estricto que incluya muertes atípicas y pondere variables. Eso no. Ah! Pero la gente necia con saber cuántos muertos hay, sin percatarse de que esa no es una herramienta epidemiológica. 

Lo mismo pasa cuando el sub habla de los contagios. Los contagios que cuenta con su ábaco en Power Point son los registrados por su programa Centinela, más los que los gobernadores sumen, pero esos no forman parte de Centinela y por eso hay cifras de atole y cifras de mantequilla. No porque él quiera, sino porque los gobiernos estatales andan contando contagios y eso no se les había pedido y le descuadran el ábaco y no era necesario porque él explicó, con toda razón, que su ábaco marcaba incompletos los números, porque para eso es.

Cuando López-Gatell dice que la estrategia ha sido exitosa también tiene razón, pero los mexicanos son enemigos de este gabinete y por eso piensan que tener 45,000 muertes es una tragedia que debería ruborizar al sub, al secretario, al gabinete y al Presidente, pero están equivocados, porque lo que sí ruborizaría al sub es que se hubieran muerto en los parques. Si es en hospital, significa que la estrategia es un éxito y que las camas alcanzaron y que los ventiladores no han tenido que quitarse a unos para darse a otros. Lo explicó, pero no le hacen caso.

La muerte es la muerte y está en decenas de miles; la epidemia no se detiene y la tragedia es histórica, pero el sub tiene su propia razón, porque quiere cumplir con su tarea y su tarea no es salvar a nadie, sino administrar los recursos. Lo que pasa es que los mexicanos no lo escuchan bien y están necios con anhelar que los números de muertos y los números de enfermos se reduzcan. Qué necios somos, de veras. 

Ivabelle Arroyo

Politóloga

La Sopa

Ivabelle Arroyo Ulloa es politóloga y analista, con 24 años de trayectoria periodística. Es jurado del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter en México. Dirige una revista digital sobre política capitalina y escribe para medios jaliscienses.