El 2013 será recordado en el sector de telecomunicaciones mexicano como el año en que se rompen los parámetros regulatorios de la última década del siglo pasado. Independientemente de las acusaciones y ataques que puedan intercambiarse los distintos actores del mercado, un punto inalienable de la reforma es comenzar a considerar que la convergencia es una realidad. Simplemente se ha llegado demasiado rápido a un momento en el que todas las principales plataformas tecnológicas, incluyendo las inalámbricas, son capaces de ofrecer todos los servicios que puede desear un usuario: banda ancha, televisión restringida y telefonía.

Cuando en el pasado he comentado que la reforma es un paso adelante hacia la convergencia, he notado miradas extrañadas pues con muchísima razón me comentan que sin leyes secundarias mi aseveración es demasiado arriesgada. Pero seamos pragmáticos y centremos la atención en cosas que ya son realidad. Por ejemplo, los cambios en la normativa del sector han servido para eliminar barreras artificiales que obstaculizaban la consolidación del mercado. La pregunta ya no es si Telefónica buscará lograr una presencia importante en las telecomunicaciones fijas de México, ahora las interrogantes son cómo y cuándo este operador hará su movida.

La inclusión de una red mayorista como mandato constitucional, aunque llena de interrogantes y detractores, también es otra movida que fomentará la convergencia de servicios. Es de dominio público que esta red utilizará LTE como tecnología para su red, si tomamos los tiempos anunciados de cuando se comenzará a desplegar esta red, es bastante claro que las velocidades que podrá ofrecer esta red, por medio de múltiples canales de 20 MHz cada uno, fácilmente viabilizarán a cualquiera de sus clientes a dar servicios con velocidades que serán muy competitivas a las que recibirán la gran mayoría de los hogares mexicanos. Esto no es un dato menor, recordemos que la estrategia de DirecTV en Colombia y de Sky en Brasil es usar LTE para servicios fijos que les permita ofrecer un paquete del llamado Triple Play.

Si nos enfocamos en las próximos meses, si se cumplen los tiempos prometidos, es altamente probable que mucho antes de junio del 2014 ya estén aprobadas las leyes secundarias. Esto significa que se tendrá una mejor visión de los parámetros que permitirán a Telmex ofrecer televisión restringida. Nuevamente nos enfrentamos a otro caso en el que la pregunta a responder no es si le modificarán la concesión, sino cuándo.

Desde mi perspectiva, durante los próximos 12 meses estaremos observando la evolución de varias incógnitas muy importantes para el país. Uno de estos temas es la definición del cronograma para continuar con el apagón analógico teniendo en cuenta que México es el líder latinoamericano y uno de los casos de estudio de la región. Por lo pronto, las señales de televisión digital terrestre ya llegan a más de 80% de los mexicanos.

Otra interrogante que tendría que ser resuelta en este año se relaciona con los derechos que tienen los operadores móviles virtuales en el mercado. Si tenemos en cuenta que los llamados MVNO son el insumo principal de la futura red mayorista, es de esperar que se definan los derechos por ley, con el objetivo de incrementar la competencia en el mercado móvil local.

Por último, una enorme incógnita la presentan las empresas del Grupo Salinas. Luego de su exitosa incursión en proyectos público-privados en Colombia y Perú, queda por ver si este éxito se traduce en replicar localmente su rol como mayorista de servicios de transporte o si logra reclutar a Televisa como socio de telecomunicaciones en otros mercados. Definitivamente, el 2014 será un año interesante.

*José F. Otero es presidente de Signals Telecom Group.

Twitter: @Jose_F_Otero