Desde que la ratificación del T-MEC quedó inmersa en la guerra entre Donald Trump y los demócratas, era evidente que sacar adelante ese acuerdo tendría sus bemoles.

Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, no permitiría el avance si no obtenía frutos evidentes para sus electores. La parte laboral era propicia por las acusaciones de dumping de sus sindicatos contra México. De ahí el rol de Richard Trumka, dirigente de la poderosa agrupación AFL-CIO.

Como también sucedió en el TLCAN de refilón Robert Lighthizer, negociador en jefe por EU, empujó cambios en las reglas de origen automotrices, para subir el contenido del planchón de acero y aluminio regional a 70% con plazos de siete y 10 años para su aplicación en cada caso.

Ayer la propia Pelosi y Trumka se regodearon de sus logros que servirán de marco para otras negociaciones de EU, entiéndase China.

En el caso del T-MEC, la demócrata dijo que se eliminaron las lagunas y el lenguaje ambiguo para que México cumpla la reforma laboral. Los mismos mecanismos en ese ámbito se replicarán para lo ambiental.

En los jaloneos de última hora con Jesús Seade al frente por México, ya no se consultó con el sector privado, entiéndase el CCE, de Carlos Salazar, y el cuarto de junto, de Moisés Kalach. De ahí, el silencio que se daría en los medios el lunes y buena parte de ayer martes.

Como es costumbre, sólo Gustavo de Hoyos, de Coparmex, dio cuenta de que la IP fue marginada y criticó la flexibilidad para aceptar los cambios.

Más allá de las reglas de origen para autos y ajustes a los tiempos para las patentes de medicamentos biotecnológicos, finalmente sí operarán aquí supervisores estadounidenses que estarán en la CDMX, tanto para lo laboral como lo ambiental.

Se creará un comité interinstitucional que monitoreará el avance laboral. Se establecieron parámetros para medir el cumplimiento y se deberán entregar reportes al Congreso de EU. Frente a alguna acusación desde EU, México tendrá que probar lo contrario y habrá paneles de controversia. La idea de los “demócratas” es lograr que sus socios del USMCA eliminen la violencia laboral y el “trabajo forzoso”.

El riesgo es que estas armas sean aprovechadas para futuras acusaciones de dumping y barreras proteccionistas al comercio contra las empresas nacionales.

Ayer, en la ceremonia en la que se rubricaron las adendas al T-MEC con la presencia de Lighthizer, Chrystia Freeland, al igual que el presidente Andrés Manuel López Obrador y el canciller Marcelo Ebrard, el júbilo de llegar a un acuerdo fue lo que imperó, sin abordarse estos detalles que tendrán costos económicos.

Considere que Trumka que representa a la organización sindical más influyente de EU no tiene como objetivo crear empleos en México, sino en EU. En ese sentido, las empresas mexicanas tendrán que preparase en un entorno que nuevamente inhibirá más la inversión.

Así que avanza el T-MEC con nuevos desafíos para la IP.

Fallan vs SAP en lío con española Dominion.

Y en el añejo lío que libra aquí la española Dominion Digital, que lleva Juan Antonio Goñi, contra la multinacional alemana SAP, que dirige Desmond Mullarkey, esto por ofrecer información errónea que motivó la compra de licencias de software para un negocio ficticio, le platico que se acaba de emitir ya una sentencia. El Juzgado Trigésimo Primero Civil de la CDMX declaró culpable a SAP, por lo que deberá rembolsar los 10 mdd que les pagó Dominion por esa tecnología, los gastos en los que incurrió, más una indemnización de 5 mdd por concepto de daños punitivos. La sentencia a favor de Dominion Smart Innovation y Mexicana de Electrónica Industrial se emitió el 29 de noviembre pasado. Antes hubo también un juicio por la vía penal.

Alberto Aguilar

Periodista y Economista

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Periodista y economista. 40 años de carrera. Fundador de Don Dinero.