Las hortalizas son de los productos agrícolas en los que México presenta una balanza comercial con superávit; sin embargo, es importante conocer y detectar las oportunidades de mejora en el proceso de exportación y distribución de estos productos.

El tomate para exportación principalmente se produce en las entidades de Sinaloa y Baja California tanto en condiciones de cielo abierto como en invernadero, en conjunto estas entidades aportan en promedio 43% de la producción nacional.

Para algunos productores de Sinaloa que han vendido por varios años sus productos al mercado exterior, principalmente en Arizona, EU, éste ha sido un buen negocio, no obstante, sus márgenes de utilidad se han visto reducidos paulatinamente.

Ante lo cual existen algunas formas de incrementar sus ganancias, como lo son la reducción de costos de producción y eficiencia en la logística.

Algunos de los requerimientos para una logística eficiente son: la rapidez en la entrega del producto, con la finalidad de conservar la vida de anaquel.

Respecto de la reducción de costos de logística, se pueden cambiar los nichos de mercado, es decir, elaborar diferentes presentaciones para distintos tipos de mercado, así como el cambio del transporte hacia ferrocarril o barco.

Cabe mencionar, que la exportación de tomate de Sinaloa maneja en promedio 20% de la venta por medio de contratos y 95% de la producción se moviliza por transporte terrestre.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de Arizona, la estructura de los compradores de tomate mexicano en Estados Unidos es la siguiente: 51.4% son distribuidores; 31.6%, detallistas; 12%, foodservice; 3% brokers y 2%, otros.

Las nuevas tendencias hacia una logística eficiente apuntan a que el mercado requiere disponibilidad de producto a lo largo del año, relaciones a largo plazo y compras directas al productor o asociaciones, así como el incremento en el uso de contratos entre otros.

Algunos factores de éxito de los países que mejor manejan la logística en hortalizas (Holanda, España y Chile) han sido la infraestructura para la innovación de productos, la infraestructura para la planeación adecuada de las cosechas y la eficiencia en las redes de comercialización y distribución.

Ante este escenario, los productores y exportadores nacionales de hortalizas podrían mejorar sus prácticas de exportación, con la finalidad de incrementar sus utilidades.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Dirección de Consultoría y Desarrollo Tecnológico en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]