Cuando la realidad se empeña en ir al abismo y el presente aprieta, los europeos se defienden, como sucede ahora con la pandemia y la necesidad de reactivar la economía.

Estados Unidos (EU), la Unión Europea y China representan 65% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, lo que significa que lo que hagan o dejen de hacer determina al resto del mundo. Son los ejes de la globalización, de la interdependencia, de la coordinación macroeconómica y de la competencia microeconómica.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), señaló la semana pasada: “Persiste la incertidumbre sobre la recuperación de EU (....) Hasta que la gente esté segura de que la enfermedad está contenida, es improbable una recuperación completa”. Ello a pesar de que el gobierno ha dedicado recursos equivalentes a 15% del PIB nacional para enfrentar a la pandemia.

Debido a estas evidencias y con vista a las elecciones, Trump prepara un ambicioso plan de infraestructuras con valor de 1 billón de dolares. Está resuelto a impulsar la economía y quiere hacerlo por la vía de estos gastos que tienen un fuerte efecto en la creación de empleos.

La estimación del crecimiento económico para este año en EU, según el FMI, es de -6 por ciento. Para compensar los efectos de la pandemia, más de 20 millones de personas recibieron un seguro de desempleo de 2,400 dólares mensuales y a 80 millones de personas les fue otorgado un subsidio de 1,200 dólares.

La Unión Europea está inmersa en la recesión y confinamiento. Siendo un motor industrial importante, ha sufrido su peor caída en tres décadas.

Los países integrantes de la Unión Europea cuentan con el desarrollo social más alto en comparación con todos los países del mundo. Ello debido a un amplio sistema de seguridad social, que en Alemania, por ejemplo, representa 32% de su PIB. Tanto en condiciones normales como de emergencia, los europeos están cubiertos desde la cuna a la tumba. Cuando la realidad se empeña en ir al abismo y el presente aprieta, los europeos se defienden, como sucede ahora con la pandemia y la necesidad de reactivar la economía. Por ello, definieron un blindaje financiero en donde sobresale Alemania con 30% de su PIB, o Inglaterra con 20% del PIB.

China está dando señales de levantarse. Para el segundo trimestre de este año, la economía podría crecer a 3%, después de un primer trimestre con una caída de -6.8%, su primera contracción desde 1992. Esto como una consecuencia de la reactivación económica que empiezan a instrumentar, al paralelo de fortalecer la vigilancia contra la pandemia que tuvo rebrotes recientes en Pekín.

A nivel global, fue muy importante la reunión del G-20 hace un mes, en donde el gobierno de México planteó la necesidad de apoyar a los países en desarrollo con equipos sanitarios y tener acceso a la vacuna cuando exista, en condiciones favorables. Esta propuesta se convirtió en una recomendación de la ONU.

A pesar de esta importante iniciativa, a Trump no le interesan los problemas globales. Y los líderes importantes están dedicados a resolver los asuntos internos de sus países. Como dice el politólogo Carlos Valdés, “la inseguridad es el único principio válido en las relaciones internacionales”.

El FMI, el Banco Mundial y el BCE se encuentran preparando esquemas de reestructuración de deuda y emisión de bonos, para el equilibrio de las finanzas.

Mundialmente la recuperación económica será desigual y hasta el 2022, según expertos internacionales. Primero la tendrán los países desarrollados que invierten volúmenes importantes de recursos para lograrlo. Después, vendrán los países en desarrollo, básicamente como un efecto de la recuperación.

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Sergio Mota Marín

Economista

Economía y Sociedad

Escritor y licenciado en economía, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México. De 1984 a 1990 fue embajador de México ante el Reino de Dinamarca, donde se le condecoró con la orden Dannebrog.