Buenos días, buenas tardes o noches; como te puedes imaginar, la carga emocional que nos mueve como sociedad saca por completo de contexto lo que normalmente es de forma y ahora es de fondo.

Los mercados de commodities están plagados de inconsistencias y, producto de ellas, nos encontramos en la travesía de crear ángulos tangenciales con liquidaciones interminables y rallies intermitentes; la narrativa le pone precio a la inconsistencia.

No hay duda de que son tiempos distintos y no dejaremos de repetir que son terrenos no transitados en el pasado. Hoy sabemos que no sabemos, y en ese orden tenemos que darle privilegio a lo más elemental, lo más claro, lo más sensato, y eso es darle causa a que lo más seguro es lo más amarrado.

Las empresas deben defender la liquidez para sostener su rentabilidad de largo plazo. El mundo entra en una parálisis económica y los gobiernos más dominantes deben aplicar planes económicos emergentes para no dejar que los valores de activos, bonos y demás caigan más allá de lo reconciliable.

La Reserva Federal ha puesto a disposición casi 20% equivalente del PIB para evitar que esta crisis genere una ola de desempleo masivo y que el camino de la recuperación sea demasiado oneroso. Hoy, desde donde estamos, nos encontramos muy lejos de saber dónde estarán los pisos y si en algún momento veremos un territorio más solido que nos permita transitar creando riqueza.

Justo en medio de lo anterior tenemos que definir nuestras ecuaciones cotidianas de oferta y demanda, y si ese ejercicio en condiciones habituales es difícil imagina que hay que meterle más variables no planeadas.

Hoy el mundo en pausa ha derribado notablemente el uso de energéticos, los países petrodependietes tienen que operar presionados por un sobreabasto imposible de racionalizar una vez que la caída en el consumo es inédita; recientemente la OPEP+ ofreció un recorte de casi 10% de la demanda diaria equivalente, y aun cuando es una cifra inédita de poco sirve cuando la desaceleración derriba el uso en casi 30%, y eso siendo generosos.

Te podrás imaginar que, ante lo incierto, caemos en la premisa básica de asegurar abasto, no hay nada más caro que lo que no se tiene y en ese sentido hemos visto como la demanda de corto plazo para commodities agrícolas entra en un trazo de arrebato similar al síndrome de papel higiénico.

Y eso a la larga lo único que hace es forzar la cadena de suministro a operar en una dinámica diferente; hemos desbancado el inventario justo a tiempo. Hoy el consumidor trae los bienes a casa y almacena en casa lo que antes se hacia en los centros comerciales, hemos hecho acaparamiento de algunas mercancías que en una primera oleada han vaciado los establecimientos comerciales forzándolos a resurtir, y eso es un problema grande porque el consumo no se ha multiplicado, simplemente se ha transferido el almacenamiento y no será hasta que éste se termine cuando el consumidor regrese a resurtido.

El cierre de hoteles, restaurantes y entretenimiento ha obligado a que el consumo cambie; la gente que tiene que permanecer en casa consume ingredientes más “sanos” en la medida de lo posible, y además con menos desperdicio. Asimismo, el uso de proteínas cambia una vez que el dolor económico se haga más agudo; los hatos productores empiezan a cambiar en tamaño y alcance real; las engordas y el uso alimenticio empiezan  a readaptarse, y esto es apenas el principio.

En el inter, el mundo muestra poca certeza en la capacidad de abastecimiento. Hay empacadoras cárnicas enormes en EU que han tenido que cerrar por contagios en espacios laborales confinados; habrá faltante de cortes cárnicos al consumidor pero sobrante de ganado y cerdo para faena. Los países intentan legislar topes de exportación en la zona del mar Negro; los países asiáticos racionan la exportación de arroz; Argentina, Brasil y EU están en una línea delgada de operación que al primer contagio en algún puerto o fábrica exportadora limitaran el abasto y esa velocidad es la que nos tiene con alguna fuerza residual en productos agrícolas que de momento parecen sobrar pero no están disponibles.

Mientras eso sucede, China parece reactivar comercio con Estados Unidos y más vale por el bien de todos que China regrese a esa línea y que establezca una capacidad conciliada con los estadounidenses. El mundo necesita que las dos economías más grandes salgan adelante con acuerdos comerciales que nos pongan de nuevo en ámbitos de crecimiento, con los precios agrícolas inciertos, volatilidad a tope y el precio ligado a lo desconocido.

Más seguro es lo más amarrado. Administra tus márgenes; protege tu liquidez; encuentra las oportunidades en tiempos de crisis. México con devaluaciones, sin turismo, sin remesas, sin la potencia consumidora de EU, con recortes productivos en petróleo y sin conducción eficiente, requiere de todos.

Estos son los tiempos más brutales que hemos visto en nuestros días; hay que enfrentarlos sin miedo, pero claros de la más brutal condición. Que vengan los tiempos de realmente estar unidos. Cuídate mucho, cuida a la familia y ánimo.

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