De acuerdo con información del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), durante el primer semestre del 2012 los niveles de precipitación en la mayor parte del país han sido mejores con respecto al año anterior. Cabe mencionar que el año pasado fue de los más secos en los últimos 70 años, lo que ha limitado la producción agrícola y ganadera.

En algunos estados existen condiciones favorables en lo que a la disponibilidad de agua se refiere, tal es el caso de Michoacán, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas, Veracruz y Yucatán. Estas entidades reportan al primer semestre del año lluvias con incrementos de 10 y hasta 30% por encima del promedio histórico.

En tanto, en otras entidades federativas la lluvia del 2012 aún es menor que el promedio histórico (1941-2011). Así, se observa que hay entidades que están hasta 30% por debajo de los niveles de lluvia históricos. En dicha situación se tiene a los estados de Baja California, Guanajuato, Hidalgo y Estado de México, principalmente.

En el norte y noroeste del territorio, Baja California Sur, Chihuahua, Sinaloa, Sonora y Zacatecas presentan variaciones de entre 30 y 60% por debajo de la precipitación promedio histórica al mes de junio. Esto implica que durante el ciclo primavera-verano 2012 dichas entidades podrían presentar menores niveles de producción en granos básicos.

Es importante destacar el caso del estado de Durango, mismo que a junio registra una precipitación acumulada de 41.6 milímetros, lo que representa más de ocho veces la registrada durante el mismo periodo del 2011. No obstante, el nivel de precipitación en dicha entidad es 62% inferior al promedio histórico, lo que ha generado pérdidas a las actividades agropecuarias más importantes de la entidad, como el caso del frijol.

De acuerdo con el SMN, se espera que las precipitaciones entre julio y septiembre próximos sean igual o ligeramente inferiores al promedio histórico. Este periodo es fundamental para la captación de agua en las presas y la producción primaria futura.

Es necesario tener en cuenta que entidades como Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Coahuila y Durango concentran en conjunto 51.8% del total de la superficie de riego en el país, es decir, 2.9 millones de hectáreas. Por lo tanto, el desempeño de la producción depende en gran medida del agua de lluvia que se pueda almacenar en las presas.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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