El tema de actualidad sigue siendo el del combate al robo de combustibles que sufre, desde hace años, la muy saqueada Pemex. La novedad es que la decisión de sustituir con pipas el suministro de gasolinas después de cerrar los ductos para que los delincuentes ya no los puedan ordeñar no ha sido efectiva. Han continuado las filas para cargar la insuficiente gasolina disponible. Y los consumidores estás furiosos y aterrados, ya que es un insumo para el cual no existen sustitutos: ¡Ni modo que llenen sus tanques con consomé Rosa Blanca!

El problema está ya adquiriendo tintes dramáticos exacerbados por la mala política de comunicación de las autoridades correspondientes. Se ha llegado así al caso de que un problema social y económico —el desabasto de gasolina— puede también transformarse en un problema político. Ello, por la posibilidad de que las colas ante las gasolineras se conviertan, a causa del enojo de los ciudadanos, en protestas multitudinarias en contra de una administración que apenas comienza.

Es imposible que figuras importantes dentro del gobierno de AMLO no se hayan dado cuenta de este último peligro. Por esta razón y porque la estrategia de surtir la gasolina tan sólo con pipas ha resultado insuficiente, el pronóstico es que las válvulas de los ductos serán reabiertas dentro de poco.

Leo en El Economista que Pemex ya se apresta a adquirir 500 pipas adicionales de 60,000 litros cada una. Sin embargo, esa ampliación de la flota nada podrá hacer para resolver el desabasto en la coyuntura. Los ciudadanos requieren de combustible hoy para ir a sus trabajos y llevar a los niños a la escuela. No hay tiempo para que los proveedores empiecen a surtir las nuevas pipas. Además, la única y verdadera estrategia para combatir a los huachicoleros será meterlos a la cárcel.

Evidentemente, los ductos se cerraron por que lo autorizó AMLO, pero la propuesta proviene de dos improvisados carentes de visión global: la secretaria Nahle y el director de Pemex, Romero. Mi perspectiva es que pronto tendrá que intervenir en el caso la muy inteligente y juiciosa secretaria de Gobernación, Sánchez Cordero, para evitar que se convierta, según se explicó antes, en una crisis política. Y tengo para mí que a la postre saldrá airosa en oposición de Romero y Nahle, quienes, empecinados, podrían incluso quedar relevados.

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico