La reunión del Comité de Mercado Abierto, que a partir de hoy y hasta mañana preside Ben Bernanke, había sido largamente esperada.

La fecha era importante porque oficialmente terminaba en este mes el programa de recompra de bonos por 600,000 millones de dólares que fue diseñado como un instrumento de reactivación económica.

Es un punto en el que no se esperan decisiones importantes en materia de política monetaria, pero sí una línea clara de qué sigue como estrategia de la Reserva Federal (Fed) para la economía de Estados Unidos.

O sea, más que el comunicado oficial de la reunión, lo importante será la comparecencia del Presidente de la Fed, la segunda en la historia, ante los medios de comunicación.

Parece descartado para mañana el anuncio de una ampliación del programa de compra de bonos, bajo una denominación de QE3 y menos probable parece un incremento en las tasas de interés.

Estados Unidos está atrapado entre muchos datos económicos contradictorios. Por ejemplo, una tasa de desempleo de 9.1% por un lado y una inflación tan alta como 3.7% en mayo pasado.

El proceso de recuperación de la economía estadounidense quedó interrumpido por muchos factores, desde el incremento en los precios de los energéticos, derivado de la crisis del mundo árabe, hasta el terremoto y el tsunami japones que interrumpieron muchas de las cadenas productivas.

Además, los problemas fiscales de esa economía limitan la aplicación de otras medidas de impulso económico. Por el contrario, también es el momento en que la Casa Blanca piense en cuál será la medida correctiva del déficit fiscal y eso pasa necesariamente por cortar gastos y aumentar ingresos; enemigos ambos de una política de recuperación.

La Reserva Federal, a diferencia del Banco de México, no sólo tiene el papel de mantener la inflación a raya, tiene también la obligación de mantener el crecimiento, por eso lo evidente es estar entre la espada y la pared.

¿Tiene el banco central estadounidense necesariamente que hacer algo? La verdad es que no. Podría dar por concluido el plan de compra de bonos, no soltar más dólares a la economía y no mover las tasas de interés. Puede la Fed sentarse a ver cómo evolucionan las cosas.

Sea cuál fuese la determinación, lo más importante es que Benjamin Shalom Bernanke tiene que convencer a los mercados, los desempleados, los políticos y a las empresas de que los financieros de ese país son capaces de sacar a flote a la economía más grande del mundo.

Tiene que medir cada una de sus palabras. Si es estridente y muy optimista corre el riesgo de no ser tomado en serio, pero si por el contrario en sus palabras se denota preocupación o una excesiva carga negativa, pude ahondar los males económicos.

Hay una preocupación genuina de que la economía de Estados Unidos pudiera caer en una nueva recesión como consecuencia de este proceso acelerado de baja en el que se encuentran casi todos los indicadores.

Pero al mismo tiempo, hay la preocupación de que la inflación tome velocidad y entonces pueda haber presiones lo suficientemente fuertes en los precios como para anular cualquier posibilidad de que funcione una política monetaria restrictiva.

Por eso, más que el resultado de la reunión, lo importante del final de este encuentro de dos días será el interrogatorio al presidente de la Fed, Ben Bernanke.

La primera piedra

Si Agustín Carstens tiene realmente alguna posibilidad de ser el próximo Director Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), será hoy cuando se pueda ganar el puesto.

Justamente hoy el Consejo Ejecutivo del FMI -integrado por 24 miembros que representan a los 187 países que lo conforman- habrá de entrevistar al mexicano y mañana a la ministra francesa, Christine Lagarde.

Ellos son los que habrán de tomar la decisión de quién será su futuro líder, determinación que por cierto se espera sea anunciada el próximo martes.

Es muy importante para Carstens la entrevista porque es su gran oportunidad de demostrar que tiene las mejores calificaciones para encabezar este organismo multilateral y dejar en claro que está mucho mejor preparado que la Ministra de Finanzas del gobierno de Nicolas Sarkozy.

Por eso si el proceso es abierto y transparente hay que apuntar esta fecha como el día en que Carstens obtuvo la Dirección del FMI. La verdad lo dudo.