La economía estadounidense prometía crear en enero pasado al menos 180,000 nuevos empleos, para corroborar que la suya es una carrera ascendente hacia la recuperación.

Pero no, de acuerdo con los datos de la nómina no agrícola de Estados Unidos, que dio a conocer el Departamento del Trabajo, solamente se añadieron 113,000 plazas nuevas. Que no son malas, pero tampoco despejan todas las dudas sobre la velocidad del crecimiento.

La tasa de desocupación bajó a 6.6%, lo que complica un poco más el análisis de la situación laboral actual de ese país. No tanto porque pudiera parecer una contradicción que baje sensiblemente la tasa de desocupación, aun con menos empleos creados, sino por el hecho que hay factores externos que pueden distorsionar el análisis.

Ha hecho tanto frío en Estados Unidos en esta temporada que eso puede explicar por qué menos personas confiesan que están buscando chamba, lo que influye a la baja en la tasa de desocupación.

Y también tendría que ver con la realidad de que los empleadores mejor esperan un poco de sol para reanudar sus actividades productivas a 100 por ciento.

Entonces, lo que hay es la duda de si la economía de Estados Unidos se recupera lo suficientemente rápido ante los ojos de la Reserva Federal (Fed) como para mantener el acelerado ritmo de disminución de su plan de liquidez a razón de 10,000 millones de dólares menos cada reunión del Comité de Mercado Abierto.

Ante los ojos de los mercados, a juzgar por su reacción tras del dato del empleo el viernes pasado, la Fed tendría que llevársela más calmada con su retiro de estímulos, porque las evidencias tanto laborales como industriales hablan de un ritmo más lento de recuperación.

Eso es algo de lo que hoy quieren escuchar por parte de la máxima autoridad del banco central. Y de paso los mercados quieren conocer la voz de Janet Yellen, no tanto por su tono, porque es un personaje recurrente en los medios especializados de Estados Unidos, sino para ver si ahora que es la mandamás de la Fed tiene o no la manita pesada.

Hoy que se presente ante el Comité Financiero de la Cámara de Representantes todo el mundo quiere conocer qué tan prudente, qué tan enfática, qué tan gesticular es su comunicación, qué tan convincente pues puede resultar esta poderosa mujer.

Desde que a Ben Bernanke se le pasó la mano con un discurso en mayo pasado y tiró los mercados con aquella salida en falso del retiro de los estímulos, todos son más quisquillosos con las palabras y los de la reserva procuran ser mucho más cuidadosos.

Las condiciones macroeconómicas estadounidenses están para mantener por un buen rato las tasas de interés cercanas a cero, la inflación no es un problema. Ni por presiones de alzas, ni por las amenazas deflacionarias que alguna vez se escucharon.

El plan de retiro de los estímulos monetarios del QE3 está en marcha, lo que podría modificarse es la velocidad.

Por lo pronto, esta mujer de apariencia de abuelita buena onda tiene que demostrar que no le da miedo nadar en el estanque de los tiburones de los mercados financieros.