En el entorno, actual dentro del pleno de la Cofetel resulta complicado que las decisiones puedan llegar a buen puerto.

Se percibe una clara división entre el Comisionado Presidente y los otros cuatro miembros del regulador, idónea para la división de competencias.

Desde la semana pasada he leído en diversos medios algunas notas sobre la discusión en la que están envueltos los comisionados de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Es altamente preocupante el nivel al que han llegado las cosas al interior del pleno de este órgano regulador, pues todo indica que el grado de desencuentro entre sus integrantes es mayúsculo.

Esta circunstancia debe preocupar a todos por igual, pues en un entorno así resulta complicado que las decisiones puedan llegar a buen puerto. Aunque es importante destacar que no se trata de lo que los estadounidenses denominan un deadlock, algo así como un punto muerto. De hecho, hay una clara división entre el Comisionado Presidente y los otros cuarto comisionados.

Lo que la mayoría de nosotros hemos visto desde hace varios meses es el impulso de una agenda personal de Mony de Swaan, que lejos de buscar el consenso de sus pares, busca exhibirlos por cualquier medio, ya sea a través de comunicados institucionales, a través de entrevistas, comentarios en Twitter e incluso de filtraciones a medios. Y por exhibirlos no me refiero a que los otros comisionados hayan actuado de manera indebida, sino que han cometido el error de disentir con las formas y los tiempos del Comisionado Presidente. En esta forma de hacer las cosas, resulta lamentable la utilización facciosa que ha hecho del staff de la propia Cofetel en contra de los comisionados o en contra de las posturas que éstos sostienen.

El problema de esta forma de conducirse al pleno de la Cofetel no es excepcional, de hecho podría considerarse que una de sus virtudes es la de generar desencuentros con los demás actores con los que interactúa. Ahí están los que ha tenido con operadores, ejemplos de éstos puedo citar algunos con Francisco Gil Díaz, de Telefónica; también los que ha tenido con el Congreso, con quien lejos de buscar acercamientos, se empeñó en señalarlo como uno de los siete dragones a los que se enfrenta. Para colmo, han trascendido también sus desencuentros con el Secretario de Comunicaciones y Transportes.

Ya lo había dicho en este espacio, nunca antes me había tocado ver a un Presidente de la Cofetel sin el apoyo de al menos uno de los otros comisionados. Bajo estas circunstancias, yo me pregunto si realmente ha sido una decisión inteligente el confrontarse con todos los actores. Independientemente de si consideramos que la Cofetel es autónoma o no, resulta paradójico que entre los comisionados que ha designado el presidente Calderón haya tal nivel de desencuentro, cuando se esperaría que hubiera una visión armónica entre ellos. Hoy por hoy, ocurre todo lo contrario.

Por ello, no obstante, en su momento consideré que no era buena idea, hoy estoy convencido de que lo que más le conviene a la Cofetel es la creación de competencias específicas para los comisionados, con áreas de especialización bajo su conducción o como se les refiere últimamente, comisionados temáticos. Tal como quedó plasmado en la más reciente reforma a la Ley Federal de Competencia Económica aprobada por el Senado para el caso de los comisionados que conforman el pleno de la Comisión Federal de Competencia.

Lo anterior, entre otras razones, para crear una conducción balanceada de la agenda regulatoria sin que ésta se encuentre sujeta a caprichos personales o a la incontinencia por salir a Twitter a exhibir a quien no coincidió con determinada postura.

La mayor carga de tareas para los comisionados no necesita de reforma legal alguna, simplemente requiere voluntad del propio titular del Ejecutivo federal para que se expida el reglamento interior de la Cofetel, instrumento que debió publicarse desde julio del 2006, y que entre las disposiciones a quedar incluidas en tal cuerpo normativo esté la asignación de competencias y estructuras a los comisionados. Ése sería sin duda un importante paso a dar por parte del presidente Calderón previo a que concluya su administración.

*El autor es Diputado federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.