El sector corporativo en Estados Unidos está viviendo una situación de exceso de liquidez sin precedentes.

A diferencia del sector público y los hogares, el sector corporativo -excluyendo a las empresas del sector financiero- ha salido muy bien librado, ya que gracias a las lecciones del pasado llegó a ésta con una situación financiera muy sólida y estructuras muy flexibles.

Ante la debacle económica, la mayoría de las empresas realizó recortes masivos en su planta laboral y lograron redimensionar sus estructuras operativas para enfrentar las nuevas condiciones de mercado.

La combinación de una recuperación en las ventas y una estructura operativa menos costosa se ha traducido en una fuerte expansión de márgenes operativos y una creciente generación de flujo de efectivo para el sector corporativo.

Empresas como Apple, Cisco, Google, Johnson & Johnson y Microsoft incrementaron sus posiciones de efectivo, en conjunto 15,000 millones de dólares durante el primer trimestre de este año.

De acuerdo con las cifras reportadas al cierre del primer trimestre del 2011, las compañías que forman parte del índice S&P 500 están sentadas en una cifra récord de aproximadamente 960,000 millones de dólares en caja.

Sin embargo, los niveles récord de efectivo en las cajas de las compañías, los bajos niveles de apalancamiento y el bajísimo costo del dinero no se han traducido en una mayor inversión para expandir la capacidad instalada y la planta laboral.

Muchas empresas no se han embarcado en planes de inversión más agresivos porque aún perciben un entorno incierto para la demanda de sus productos y/o servicios.

Sin embargo, otras no lo han hecho porque simplemente se han dado cuenta de que en este entorno pueden operar de manera más eficiente, con menos personal y menos capacidad instalada, enfocando sus inversiones en sistemas y tecnología.

Lo anterior no quiere decir que las compañías estén desaprovechando otro tipo de oportunidades de inversión.

En el entorno actual, donde predomina la incertidumbre sobre el nivel de demanda agregada, la mayoría de las empresas está optando por la consolidación y no por la expansión orgánica.

Esto es evidente en la reciente ola de operaciones de fusiones y adquisiciones que se ha observado en el mercado, por ejemplo, la adquisición de Skype por parte de Microsoft.

En un momento como el actual, donde existe capacidad ociosa en la economía, es más rentable para una empresa buscar crecimiento vía la adquisición de capacidad instalada existente que destinar recursos a instalar capacidad de producción adicional.

Sin embargo, a pesar del creciente nivel de efectivo acumulado en las arcas del sector corporativo, no hemos visto un aumento significativo en el porcentaje de utilidades que se destina a pagar dividendos.

Normalmente, cuando una compañía percibe que no existen oportunidades interesantes de inversión para crecimiento, ya sea orgánico o vía adquisiciones, suele aumentar el pago de dividendos a sus accionistas o implementar reducciones de capital.

El hecho de que no estemos presenciando un incremento significativo en la distribución de dividendos es una señal de que muchas compañías están a la espera de la oportunidad adecuada para alguna adquisición o alguna señal que les dé mayor confianza sobre el rumbo de la actividad económica para usar sus recursos en aumentar su planta productiva y laboral. 

Ante la creciente incertidumbre sobre el rumbo de la recuperación económica, se antoja difícil que se dé un cambio significativo en el comportamiento de acumulación de efectivo del sector corporativo en EU.

Sin embargo, conforme se vayan dando señales de reactivación en la segunda mitad del año, será necesario que el sector empresarial juegue un papel más importante como impulsor del crecimiento.

Principalmente a través de la inversión en expansión de la planta laboral para contribuir a la sustentabilidad de la recuperación económica de la Unión Americana.