En el sector rural concurren recursos provenientes de los diferentes programas gubernamentales y no gubernamentales que buscan cambiar alguna situación de pobreza o aspectos que limiten la competitividad de las diversas actividades económicas.

Los resultados de dichos programas o proyectos deben ser evaluados en el mediano o largo plazo; pero, independientemente de cuál sea el método que se utilice para medir el impacto de los programas (y de la definición de lo que es impacto), es recomendable que se cuenten con datos de referencia ex ante, preferentemente, tomados antes de poner en marcha el programa. A ello se le denomina línea base.

La línea base brindará información valiosa sobre el estado actual de la población objetivo del programa y permitirá medir los resultados con evaluaciones cada vez mas rigurosas. Sin embargo, es muy común que el estudio de la línea base no se lleve a cabo, principalmente, por el costo que esto representa. Al respecto, el Banco Mundial plantea algunas alternativas que permiten recolectar información, quizá con una menor inversión.

Una primera alternativa es construir una línea de base con datos administrativos derivados del monitoreo del programa o registros capturados al momento de solicitar el apoyo, a través de algún cuestionario rápido que formará parte de la solicitud. Las ventajas de este método son: información con la calidad necesaria en aspectos socioeconómicos y en algunos casos se puede tener información del grupo de control.

Otra alternativa es reconstruir una línea base con datos tomados de fuentes secundarias de información. Por ejemplo, a partir de información de instituciones públicas encargadas de colectar ésta u organismos que realizan estudios sobre aspectos de interés. También es posible obtener datos de base a través de algunos métodos participativos (grupos focales, por ejemplo) en los cuales se convoca a la población objetivo a discutir sobre el problema o necesidad que el programa pretende incidir. Este método es muy utilizado en proyectos en el sector rural.

La importancia de contar con una línea base que permita realizar evaluaciones de impacto con mayor rigor es indiscutible, particularmente, en los programas o proyectos en el sector rural en donde problemática es compleja, aspecto que obliga conocer con mayor certidumbre los resultados de los recursos invertidos.

*Lizbeth Uribe es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas en FIRA. La opinión es responsabilidad del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. luribe@fira.gob.mx