Parecía broma, pero era en serio. Alfredo Méndez Calatayud colgó un mensaje en su cuenta de Twitter hace una semana: Se cumplió el pronóstico: después de 11 de años, dejo el IFAI . Aludía a un texto publicado en este mismo espacio, en octubre pasado, donde incorrectamente se mencionó al entonces director general de Tecnologías de la Información entre los altos mandos que fueron forzados a separarse de ese órgano autónomo.

En efecto, hace tres meses, seis directores generales fueron conminados a presentar su renuncia. Antes, habían sufrido la misma vejación los tres secretarios ejecutivos del viejo IFAI que no recibieron el voto de confianza de los nuevos comisionados, no obstante que tenían amplia experiencia en la materia a su cargo y habían sido designados mediante concurso público. A los seis directores generales que se negaron a presentar su renuncia, entre ellos Méndez Calatayud, les fue reducido su salario, aproximadamente 20 por ciento.

El nuevo Manual de Percepciones para los servidores públicos del IFAI fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 13 de junio, justo un mes después de que el Senado de la República eligiera a los siete nuevos comisionados. La entrada en vigor de ese ordenamiento generó distorsiones en el escalafón del organismo autónomo y los directores generales -ubicados en un nivel jerárquico inferior al de los secretarios ejecutivos- ganarán más que éstos.

La nivelación salarial de los comisionados con los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se vio complementada con la creación de nuevas plazas para las siete ponencias. ¿La justificación? La ampliación de los ámbitos de competencia del IFAI, producto de la reforma constitucional, pero también el modelo IFE adoptado por los nuevos funcionarios, instrumentaron un rediseño institucional que restaba competencias y percepciones a los secretarios ejecutivos, para empoderar a los coordinadores.

Para tener más recursos para sus ponencias, redujeron los salarios de los secretarios y cambiaron su denominación a coordinadores , resumen ex funcionarios del IFAI, pero estos cambios ocurrieron sin reformar el Reglamento Interior, con lo cual se ponen en riesgo todas las actuaciones que realizan, en virtud de que, a la fecha, ejercen actos de autoridad sin estar facultados .

Dos meses después, en el DOF apareció un acuerdo del pleno de los comisionados del IFAI a través del cual se oficializó la instauración del modelo IFE , la desaparición de las secretarías y la creación de seis nuevas direcciones generales. Las comisiones de trabajo ya existen legalmente, pero no han sido instaladas ni realizado trabajo alguno en su mayoría .

Casi al mismo tiempo que salían los directores generales, aumentaría la plantilla de funcionarios y se crearían 38 plazas en el IFAI. Y el 16 de octubre del 2014, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo del pleno de los comisionados, por medio del cual se derogaron todas las disposiciones que se habían aprobado, mismas que constituían el esquema del servicio civil de carrera del Instituto, autorizándose en dicho acuerdo la contratación del personal, mediante el esquema de libre designación.

En la sesión celebrada el día 29 de octubre del 2014, el pleno designó a 12 nuevos directores generales, de los cuales, seis no están previstos en el Reglamento Interior del IFAI.

El nuevo secretario general del IFAI, José de Jesús Ramírez Sánchez, expidió los nombramientos , se quejan dentro del organismo, donde además lo vinculan con la comisionada Areli Cano Guadiana.

Dentro del pleno del nuevo IFAI, refieren, predomina un núcleo duro conformado por los comisionados Ximena Puente de la Mora, Areli Cano Guadiana, Oscar Guerra Ford y Eugenio Monterrey Chepov, quienes además de haber sido funcionarios en los organismos locales de transparencia de sus entidades de origen, formaron parte de la Conferencia Mexicana de Acceso a la Información Pública.

Monterrey y Guerra fungieron como presidentes de la Comaip, organización que ahora vive una época dorada.

En vísperas de que se concrete la reforma constitucional en materia de transparencia y combate a la corrupción, el IFAI podría cambiar de nombre. Lo que definitivamente no conservó es el modelo de gestión y el servicio profesional que se incubó dentro de la institución a lo largo de dos sexenios.

La nueva institución será la instancia revisora de las determinaciones y resoluciones de los 32 órganos garantes de las entidades federativas y del Distrito Federal, en búsqueda de elevar los niveles de independencia (respecto de los ejecutivos estatales) y de calidad en materia de acceso a la información de los órganos locales, buscando con ello homologar el derecho de acceso a la información de los mexicanos, con independencia de donde residan.

Pese a ello, a lo largo de los cinco meses que han tenido para ir configurando el nuevo sistema de transparencia y rendición de cuentas, lo que han hecho es hermanarse (término empleado con frecuencia por el comisionado Francisco Acuña) con los comisionados estatales.