El espectro radioeléctrico es el recurso esencial por el que viajan nuestras comunicaciones de voz y contenidos transmitidos. En sentido técnico e incluso económico, es un recurso escaso y estrictamente necesario para la provisión de servicios móviles. Su asignación en la actualidad se basa en principales objetivos: cobertura, calidad, convergencia tecnológica y competencia efectiva, pilares que busca promover el órgano regulador y diversas instancias del gobierno federal.

Al respecto, desde esta semana nos encontramos en el proceso de subasta de espectro radioeléctrico en las bandas de 1.7 MHz y 2.1 MHz, mejor conocida como la banda AWS (Advanced Wireless Services), ventana de oportunidad para mejorar las condiciones de conectividad a través de dispositivos móviles.

Es decir, ganamos todos: operadores, desarrolladores de equipo y de infraestructura, pero sobre todo, los consumidores.

Con esta licitación se inaugura un nuevo capítulo de avance tecnológico y aprovechamiento óptimo del espectro radioeléctrico para la provisión de servicios móviles avanzados, es decir, la transmisión de datos móviles a mayor velocidad bajo un estándar tecnológico de cuarta generación (4G) y tecnología LTE (Long Term Evolution).

En diversos países de América como Estados Unidos, Canadá, Chile, Colombia, Perú, Ecuador, Uruguay, Paraguay, Honduras, Bolivia y República Dominicana, ya se ha asignado el espectro AWS, que en conjunto con la licitación de 700 MHz, constituyen una dupla de bandas para atender la creciente demanda por conectividad móvil. Lo que fueron las bandas de 850 MHz y 1900 MHz para el desarrollo de las comunicaciones por voz y datos de segunda y tercera generación (2G y 3G) en la década pasada.

Entre sus principales beneficios se encuentran: mejoras en calidad de los servicios provistos, un aumento en la huella de cobertura de los operadores; también otras relacionadas directamente con su utilización como el desarrollo de dispositivos y aplicaciones compatibles con este segmento de espectro, así como el fortalecimiento de comunicaciones entre dispositivos (M2M o machine-to-machine en inglés).

El proceso de subasta de la banda AWS se realiza en México bajo un esquema de rondas de reloj, mecanismo cuyo diseño busca una asignación, distribución y aprovechamiento óptimos del recurso escaso (espectro radioeléctrico). Con el fin de cumplir el mandato constitucional de evitar la concentración de mercados, asegurar la eficiencia en la provisión de los servicios y al mismo tiempo garantizar su máxima adopción social.

En esta ocasión sólo habrán dos contendientes por el espectro a adjudicar, AT&T y Telcel, cuyo resultado se dará a conocer el día siguiente del término de la subasta, una vez alcanzada una combinación de bloques de espectro óptima.

Existe en el sector una preocupación fundada de que el mecanismo empleado favorece al participante que busca mayor cantidad de espectro y que cuenta con el mayor músculo financiero y económico para pujar por grandes bloques. Esto claramente constituye ventaja para el agente preponderante, que por su peso de mercado cuenta con la mayor capacidad de recursos, incluso para la especulación anticompetitiva.

Ello evidentemente resulta contrario al mandato constitucional y de la herramienta regulatoria de medidas asimétricas para balancear las condiciones competitivas en el mercado.

Ciertamente, la licitación de la banda AWS representa una oportunidad de mejora tecnológica, de calidad y de cobertura. Sin embargo, estamos ante un riesgo de que la mecánica licitatoria empleada derive en resultados opuestos al esfuerzo de la Reforma Telecom en pro de la largamente esquiva competencia efectiva, dando pauta a que ese operador que ostenta 70% del mercado, cuente con nuevos recursos esenciales para conservar o ampliar su ventaja anticompetitiva en el mercado.