Causa y efecto. La protesta social contra la ineficiencia de los gobernantes originó la carambola de tres bandas que se refleja en la recuperación electoral de la derecha española y obliga al Partido Socialista a una reformulación, que pasa por el relevo de José Luis Rodríguez Zapatero como Secretario General de la organización.

Muchos de los manifestantes que atiborran desde hace dos semanas la Plaza del Sol no votaron. Otros cumplieron con la obligación constitucional de acudir a las juntas de votación, pero o anularon la boleta o la dejaron en blanco.

El pasado domingo ocurrió lo que hace una década pasó en Argentina, cuando el voto bronca fue consecuencia de los cacerolazos contra los políticos que habían sumido a la nación en una profunda crisis económica.

El clímax de esta protesta ciudadana ocurrió el pasado domingo 22, pero su historia se remonta hasta el año pasado. Y aunque el aglutinador de los esfuerzos recientes es la plataforma denominada ¡Democracia Real Ya!, abarca a colectivos de diferente naturaleza que a través de las redes sociales llevan varios meses realizando manifestaciones de bajo alcance.

Esos colectivos reúnen a desempleados, promotores de la autonomía de las provincias, universitarios, jubilados y organizaciones contrarias a la Ley de Economía Sostenible e incluso los llamados ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan).

El mes pasado, ¡Democracia Real Ya! convocó una manifestación bajo el lema de Indignados que apenas tuvo repercusión mediática. Mas no cejó en su esfuerzo y después llamó a la acampada silenciosa del domingo 15 de mayo -las imágenes irremediablemente remitían al plantón perredista en el Zócalo de la ciudad de México, en las semanas posteriores a las presidenciales del 2 de julio del 2006- que los volvieron noticia de primera plana, en España y todo el mundo. Y lo que empezó siendo un plantón de unas 500 personas en Sol, se convirtió en concentraciones en varias ciudades españolas y europeas donde convivía una masa heterogénea, con ideología diversa en su mayoría, pero también con anarquistas e irredentos entre sus filas. (Algunos, por ejemplo, reclaman su derecho al desempleo indefinido con una subvención estatal de 1,100 euros al mes).

¿Por qué ha tenido tanto éxito esta movilización? Porque todos se han unido por un mismo sentimiento de indignación (por la crisis, por la corrupción) y porque en víspera de los comicios, el gobierno de Rodríguez Zapatero evitó una acción policiaca contra los manifestantes que pudiera causar una auténtica debacle, misma que de todas formas ocurrió.

Ajenos a las victorias y las derrotas electorales, inmersos en su propio asambleísmo, los integrantes de lo que ahora se conoce el movimiento 15 M han decidido permanecer en el campamento de Plaza del Sol hasta el domingo 29, cuando decidirán si se van o se quedan. La idea es trasladar las asambleas a barrios y plazas de Madrid hasta el próximo domingo, que en Sol decidirán si se van o se quedan.

Las manifestaciones se han caracterizado por la falta de banderas partidarias (ni siquiera pedían la dimisión de Zapatero o criticaban al PP), eran consignas contra el sistema político y bancos. Exigen un cambio en la ley electoral porque ninguno de los partidos mayoritarios les representa.

El efecto en el resultado electoral ha sido obvio, aunque los dirigentes del PP han desvinculado cualquier relación entre su amplia victoria con estos hechos. Se ha visto una caída monumental del PSOE, un crecimiento del PP y un incremento de los partidos minoritarios IU o de nueva creación como UPD (surgido de la escisión de una diputada del PSOE en el País Vasco).

Lo lógico sería que esta plataforma se organizara como partido político u organización civil; si no, ¿para qué habrían recogido firmas de apoyo? Pero si el movimiento queda aquí, no habrá servido de nada.

(La elaboración de esta nota fue posible gracias al testimonio de la periodista navarra Marta Sáenz, testigo de los hechos).

EFECTOS SECUNDARIOS

DISPUTA. Ni duda cabe que el presidente nacional del PRI, Humberto Moreira, es un promotor del caos ordenado. Y si no ¿cómo explicar que el pasado viernes atestiguara la afiliación al PRI de la asociación Ala Progresista, que encabeza el diputado federal Isidro Moreno, y al día siguiente apapachara a los integrantes de la Tercera Vía, que encabeza su compañero masón Manuel Jiménez Guzmán. Ambas organizaciones urgieron al coahuilense a cumplir con el mandato judicial que obliga al PRI a reponer la elección del Consejo Político en el DF y, en consecuencia, elegir el próximo Comité Directivo local, descabezado desde hace dos años y medio. Para quienes están al pendiente de este proceso: el pasado viernes, el Consejo Político Nacional aprobó la convocatoria y sólo falta su publicación para hacerla oficial. La elección será el 14 de agosto y el método será el de convención de delegados, lo que abre la puerta para que los grupos interesados compren, en el mejor sentido de la palabra, los votos para ganar. Y aquí es donde Cuauhtémoc Gutiérrez intentará hacer de las suyas con base en la compra de votos, ojalá Moreira ponga los candados para que la elección sea a voto abierto, donde Ala Progresista tiene el gane seguro.