La película La Dama de Hierro, que protagoniza Meryl Streep, se estrena en un momento particularmente oportuno en nuestro país. Nuestra generación no tiene un recuerdo claro de lo que ocurrió en el mundo durante la década de los 80 y al final de la Guerra Fría, pues apenas en aquellos años, muchos de nosotros estábamos llegando al mundo.

Más allá de las críticas sobre la película, lo que resulta especialmente apto para el momento que vivimos es reconocer el legado de Margaret Thatcher y aprender las lecciones que dejaron sus años al frente del gobierno británico. En 1979 asumió el poder heredando un país en plena crisis económica, política y social. Los paros de los sindicatos habían afectado de manera significativa la economía del Reino Unido. La mayoría de las empresas pertenecían al gobierno y su ineficiencia generaba un costo muy elevado para el país.

Los altos índices de inflación y controles de precios sumados a un sentimiento de desconfianza parecían arrebatarle a la gente la esperanza de un mejor futuro. Bastaron casi 12 años en el poder para que Margaret Thatcher revirtiera esta decadencia que lastimaba profundamente a la sociedad británica.

Su pasión por la libertad económica y política guió las decisiones de su gobierno. Redujo dramáticamente la inflación, recortó los impuestos y el gasto público, privatizó las empresas que administraba el gobierno?ineficientemente y empoderó a los trabajadores ingleses, quitándoles el miedo de ser castigados por sus líderes sindicales.

Desde el primer día de su gobierno, el mensaje fue claro: Donde haya discordia pondremos armonía; donde haya error pondremos verdad; donde haya duda pondremos la fe, donde haya desesperación pondremos esperanza .

Margaret Thatcher hizo de la libertad el eje rector de sus ideas, decisiones y políticas. Durante su gestión, demostró que el papel de un líder es sembrar una semilla de esperanza en las personas a su alrededor para demostrar que todo es posible e inspirarlos a sacar lo mejor de sí mismos para hacer que las cosas sucedan.

Tuve el honor de conocerla personalmente en el 2009, cuando le entregamos la Legión de la Libertad en Londres. Su mensaje fue y sigue siendo claro: las ideas tienen consecuencias. A lo largo de su vida demostró que los pensamientos se convierten en palabras, las palabras en acciones, las acciones en hábitos, los hábitos en carácter y el carácter en nuestro destino.

[email protected]?

Twitter: @armando_regil