El presidente Peña Nieto se topó secamente con pared. Pensando tal vez en las ventajas que le ofrecía la localía, se confió y a bocajarro le solicitó al primer ministro de Canadá, que se encuentra en visita oficial a México, que quitara las visas que tienen ahora que sacar los mexicanos para entrar al país de la hoja de maple.

Obviamente, el presidente de México actuó de buena fe no hay razón para suponer que no haya sido así , pero con precipitación y exceso de confianza.

Probablemente esta última se alimentó de que las autoridades mexicanas no se han puesto en los zapatos de sus similares canadienses para conocer con precisión los motivos que los llevaron a poner visa para los mexicanos.

¿Cuáles pueden ser esas motivaciones? Curiosamente, la principal de ellas no es la que mencionó el primer ministro Stephen Harper cuando, con reticencia, tuvo que hacer referencia a la solicitud que le planteo públicamente su homólogo mexicano.

Esa razón es que, disfrazados de turistas, muchos mexicanos se estaban quedando a vivir en Canadá, convirtiéndose en inmigrantes ilegales.

Como es ampliamente sabido, en Canadá los salarios tienen un nivel mucho más elevado que en México porque en ese país la productividad del trabajo es también bastante más alta.

Lo anterior no quiere decir que la razón aducida por Harper para conservar las visas carezca de importancia. Esa razón adicional tiene que ver con cuestiones de seguridad nacional y para evitar más insistencias sobre el tema el canadiense ante periodistas de su país remató que la aplicación de visas por cuestiones de seguridad pública nacional y migración legal era una decisión soberana .

La visa para los mexicanos no ha sido un asunto gratis para Canadá. Ha tenido costos en la forma de un mucho menor flujo de turistas mexicanos a ese país.

¿Qué hacer al respecto? Una posible solución que se puede proponer a los canadienses consistiría en afinar los criterios de selección para dar las visas.

Es indudable que a muchos viajeros de buena fe se les ha molestado innecesariamente con un trámite engorroso cuando quieren viajar a Canadá. Es indudable también que el gobierno de Canadá podría mejorar sensiblemente sus procedimientos para otorgar las visas a manera de dejar pasar fácil a los deseables y poner una coladera efectiva para evitar la entrada de los indeseables. Insistir en que quiten la visa es una necedad.

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