Salir de deudas es uno de los principales objetivos, ya que éstas nos impiden ahorrar y formar un patrimonio

Siempre me ha parecido triste cuando las personas parecen no tener planes de vida. Muchos no saben lo que realmente quieren lograr y otros se enfocan demasiado en las cosas más pequeñas, que son satisfactores inmediatos de muy corto plazo, pero que aportan poco.

Pero además el entorno lo facilita. La publicidad está precisamente diseñada para hacernos desear cosas (y entonces comprarlas), como si el solo hecho de poseerlas nos diera felicidad. Es como una medicina para el dolor: una vez que pasa el efecto, todo sigue igual.

También existen ciertas herramientas financieras que nos permiten precisamente satisfacer estos deseos de corto plazo, aunque no tengamos dinero para hacerlo. Un gran ejemplo son las tarjetas de crédito, y con ellas las promociones a “meses sin intereses”.

La verdad, si uno se pone a pensar, para muchas personas las tarjetas son como una droga. Una vez que nos enganchan y vivimos con un nivel de vida que no podemos pagar, es muy difícil que aprendamos a soltarlas. Por eso también buena parte de la clase media mexicana vive sumamente endeudada.

Hay quienes se dan cuenta a tiempo, pero la mayoría, aunque tiene conciencia de lo que pasa, evade la situación hasta que explota porque simplemente no es sostenible.

No son muchas las personas que se ponen a pensar de qué manera las decisiones financieras que toman hoy (por ejemplo cuando tienen 20 o 30 años) pueden impactar su vida más adelante (cuando estén en sus 40, 50 o más). Esto es sumamente importante, y quienes lo hacen suelen tener mejores posibilidades, por mucho, de construir un patrimonio y lograr las cosas que realmente son importantes.

Siempre he dicho que las finanzas personales son eso: personales. Cada persona es distinta y tiene necesidades diferentes. De todas maneras, hay tres metas financieras que todos debemos tener presentes y aprender a priorizar:

1. Salir de deudas (si las tenemos). Tenemos que entender que estar endeudados implica que hemos gastado dinero que aún no hemos ganado, que no tenemos hoy pero que esperamos conseguir más adelante. Un crédito es también un compromiso que debemos cumplir con parte de nuestro ingreso futuro. Eso significa que parte de lo que recibamos ya está gastado: destinado a hacer los pagos de esa deuda. No lo podemos usar para otras cosas importantes, nos impide ahorrar e ir formando un patrimonio.

Hace muchos años hablaba de las deudas como un “ahorro negativo” pero es mucho más que eso. Además de comprometer nuestro flujo de efectivo futuro y limitar nuestra capacidad de ahorro, usualmente conllevan un costo adicional: comisiones e intereses. Entonces nos incrementan el gasto de manera importante. En este sentido, destruyen patrimonio.

Por eso, salir de deudas es una de las metas financieras más importantes, y condición necesaria para formar un patrimonio.

2. Construir un fondo para emergencias. Todos deberíamos tener uno, simplemente porque la vida pasa y las cosas muchas veces no salen de la manera que pensamos. Siempre hay imprevistos e incluso podríamos caer en una mala racha. Podemos tener humedad en la casa y encima una necesidad médica importante. Podemos perder un cliente importante por la crisis o la competencia. Podemos perder el trabajo.

Para eso tenemos que estar preparados. Un fondo de emergencias evita que esas cosas nos saquen de balance. Es como un colchón que amortigua, por mucho, la caída. Nos da tranquilidad, libertad y seguridad, que son tres de los valores más significativos de muchas personas. Es una meta alineada a ellos.

3. Ahorrar para nuestro retiro. Es muy triste, pero el peor error que cometen los jóvenes es no pensar en su retiro. Sienten que tienen toda la vida por delante y que ya habrá tiempo de ocuparse. No se dan cuenta de que ese tiempo es oro, por el efecto del interés compuesto. Mientras más pronto empecemos, más fácil será (además de que tendremos el hábito).

En cambio, la mayoría de las personas empieza a preocuparse a mediados de los 40 o incluso en los 50, cuando lo ven mucho más cercano. Pero a esta edad todavía tienen compromisos financieros: no han terminado de pagar la hipoteca, los hijos están en la universidad, etcétera.

Entonces tampoco les es fácil iniciar. No cuentan con la liquidez. No he conocido hoy en día a ninguna persona que no se haya arrepentido de esto. Se dan cuenta de que perdieron 20 años muy valiosos que no se pueden recuperar. Lo peor es el golpe de realidad. El monto que necesitarían destinar de su ingreso mensual para su retiro es bastante elevado y quizá fuera de su alcance. Todavía se puede, pero es mucho más difícil e incluso podría implicar repensar la vida con un estilo de vida más austero para lograr algo digno.

No eches tu retiro en saco roto. Si no has empezado, hazlo hoy.

Suscríbete a https://PlaneaTusFinanzas.com y obtén de manera gratuita el mini-curso “Los Seis Pasos para Alcanzar tu Libertad Financiera”. Twitter: @planea_finanzas

[email protected]

Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com