El pasado viernes, el periódico Reforma publicó aspectos parciales de sendos documentos: Objetivos Estratégicos y Anteproyecto de Compromisos de Enrique Peña Nieto con las mujeres , supuestamente elaborados por el equipo del candidato de PRI a la Presidencia de la República en los que se propone, al reanudarse las campañas, relanzar al aspirante tricolor como El Candidato de las Mujeres .

La Coordinación General de Campaña del exgobernador mexiquense, en un comunicado titulado: Reforma Miente , se deslindó de la autoría de los expedientes divulgados por el diario; en uno de ellos se admite como foco rojo que la principal contrincante del priísta es una mujer. (Por la atinada deducción se sospecha que el autor del texto es un tal Perogrullo).

En otra parte de los propósitos estratégicos, apócrifos según David López Gutiérrez, coordinador de Comunicación Social del priísta, se enfatiza que apenas inicie la campaña, Peña Nieto deberá formular un programa para el electorado femenino que constituye 50% del padrón. (Aquí la conjetura sobre la autoría del proyecto de campaña recae en los integrantes del grupo musical argentino Les Luthiers, autores de la frase: De cada 10 televidentes, 5 son la mitad ).

Tal vez Carla Estrada, Salvador Mejía o Epigmenio Ibarra, reconocidos productores de telenovelas, fueron consultados para redactar los hipotéticos planes de persuasión electoral, ya que éstos enfatizan que el candidato de la protuberancia capilar habrá de promover el desarrollo de un nuevo modelo de convivencia familiar y social más igualitario. Promover un nuevo modelo de relaciones laborales y empleo de calidad que facilite la corresponsabilidad social y la conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Impulsar telenovelas en horarios estelares con nuevos modelos de convivencia .

Sinceramente no creo que impulsar la producción de telenovelas con nuevos modelos de convivencia le atraiga votos a un candidato, aunque éstas se transmitan en horarios estelares.

Sin embargo, ya que estamos en el tema, se me ocurre una idea para captar la simpatía de una franja femenil del electorado: Apoyar la producción de telenovelas, independientemente de los modelos de convivencia que contengan y sus horarios de transmisión, que incluyan multitudinarios repartos femeninos, donde las protagonistas y las antagonistas sean mujeres de todas la edades. Esta idea le brindaría, al candidato o a la candidata que lo propusiera, el voto de las actrices desempleadas.

Telenovelas para la intercampaña

Mientras tanto, el asunto ha generado una idea que bulle en mi cerebro. La idea es única -no por buena, sino porque a su alrededor no hay otras que le hagan compañía-.Se siente tan sola que me exige sacarla del solitario lugar donde se encuentra. No me queda más remedio que exponerla. Se trata de proponer el remake de algunas telenovelas exitosas, protagonizadas únicamente por personajes de la fauna política.

Ahí les va la lista con una breve sinopsis:

(Luisa) María la del Barrio: Después de gastar una fortuna repartiendo billetazos para conquistar la candidatura de su partido al gobierno de Michoacán, esta mujer a la que también le dicen Cocoa, se enfrentó a la maquinaria invencible del profesor Moreira y sus huestes. A pesar de contar con el respaldo de su hermano, el Productor Ejecutivo de la telenovela, (Luisa) María la del Barrio fue derrotada. Se convirtió en recolectora de basura electoral hasta que la influencia de Felipe -tal es el nombre de su consanguíneo-, apiadado de ella, ordena a los guionistas de Acción Nacional que la pongan en la lista de plurinominales para el Senado.

El Premio Mayor: La historia comienza seis años atrás en el Estado de México, donde un apuesto muchacho le apuesta al 2012 para ganarse el gordo de la Lotería Nacional. Para obtenerlo cuenta con la ayuda de los gritones -los medios electrónicos de comunicación-. Todo marcha bien hasta que el héroe de la telenovela va a Guadalajara, donde los villanos de la prensa lo hacen confundir a Fuentes con Krauze. Ante la amenaza de que el melodrama se convierta en tragedia, los escritores de la historia le dan un giro a la misma y convierten al galán en un émulo de George Valentin -personaje encarnado por Jean Dujardin, ganador del Oscar, en la película El Artista-. Es decir, vuelven muda la telenovela, entre menos hable el protagonista mejor. Aprovechando las semanas en que los capítulos han sido obligatoriamente silenciosos, sus guionistas le están preparando buenos diálogos para que, no obstante sus dislates, siga encabezando las encuestas que lo lleven al premio mayor.

Alcanzar una Estrella: La protagonista femenina de esta telenovela que se transmite en blanco y azul tiene un sueño: alcanzar al protagonista de la historia anterior en las preferencias electorales. Para ello cuenta con el Señor de Los Pinos, antagonista de la dama en un principio al que, finalmente, no le ha quedado más remedio que apoyarla con todo. Ante el indiscutible triunfo de la mujer en el casting interno ha puesto a su servicio toda la experiencia y mañas electorales que no son pocas, mismas con las que él ganó el papel protagónico que hoy desempeña. Si las encuestas siguen favoreciendo a la mujer de la sonrisa y el photoshop, esta telenovela puede cambiar de nombre y llamarse ¡Al Diablo con los Guapos!

El Maleficio: Un caso singular es el del tabasqueño que protagoniza esta telenovela. En busca de anular todos los signos negativos que su personalidad generó al mandar al diablo a las instituciones, al calificar de mafiosos a los hombres del poder, que de inmediato le pusieron la etiqueta de peligro para México; seis años después regresa al mismo escenario con el discurso cambiado. Ahora habla de amor, tolerancia y bondad. Sin embargo, algo sucede porque si bien sus negativos disminuyen, sus positivos no crecen y se estanca en las preferencias de los posibles electores. La trasmutación de su personalidad, desalmada hacia sus contrincantes por la tolerante posición de concordia asumida ahora, lo desdibuja peligrosamente. Con el fin de lograr un espacio en los principales medios ha ido perdiendo indignación y fuego en su discurso. Sin embargo, los que ya leyeron completa la sinopsis de esta historia dicen que en la recta final de la telenovela el astuto personaje será quien ponga a parir chayotes a los demás con su combativa dialéctica.

Cuna de lobos: Un extenso reparto le da vida a esta telenovela que sólo trata del acomodo en el Poder Legislativo de variados personajes, algunos de pésima reputación, que buscan sin necesidad del voto de la ciudadanía acomodarse para seguir mangonean¬do, cobrando dietas y algunos en busca del ansiado fuero que los libere de la incomodidad de en algún momento ser molestados por la justicia. El elenco es basto y variopinto, en él están desde el poderoso y necesario para su partido, Manlio Fabio Beltrones, el infaltable Emilio Gamboa, alias El Gato, porque siempre cae parado y que ya verá la forma de darle pa’tras a alguna chingadera; hasta los líderes de los trabajadores que no trabajan -los líderes, por supuesto-: Carlos Romero Deschamps, que sacrificará su departamento de lujo y yate en Cancún por una incómoda curul; Joel¬ Ayala, líder de los burócratas que tendrán que votar por el candidato que él indique. En el PAN no entonan mal nuestro folclore al elegir al impresentable alcalde de Monterrey, Fernando Larrazabal, que para ayudar a la familia permitirá que su hermano venda quesos en el recinto legislativo. Otro panista que está en la lista es El Señor de las Gangas, César Nava -todavía estamos esperando nos diga de dónde sacó para comprar su departamento de lujo en Polanco-. En el elenco multipartidista no podían faltar las mujeres: Amalia García, del PRD, y María Elvira Amaya. Ésta sólo tiene un mérito para estar en el cuadro de actores: Es esposa de Jorge Hank Rhon.

Los Ricos también Lloran: De este serial sólo diré que en él actuarán -llorando si gana el PRI, fuera de México si gana otro partido- Fidel Herrera, Mario Marín y Ulises Ruiz.