El año próximo se presenta como crucial en varios aspectos de la vida financiera. Sin duda, la parte sobresaliente es lo que sucederá con la curva de tasas de interés; tanto en Estados Unidos, que marca la pauta para el comportamiento de las tasas en el mundo, como en países como México.

Cabe recordar que la curva de tasas gubernamentales es la curva que se obtiene al graficar el valor de la tasa gubernamental de un país a un plazo dado contra ese plazo. Así pues, la curva es un indicador para el mercado. Si es muy plana -como sucedió en años pasados- al ser las tasas a largos plazos cercanas a las de corto plazo, se tiene que el mercado no ve peligro de inflación. Si la pendiente de la curva es muy pronunciada, el mercado considera que habrá inflación futura. Si la pendiente es negativa -o sea, que las tasas a corto plazo son mayores que las de largo plazo- se espera deflación. La curva de tasas gubernamentales rige el comportamiento de otras tasas e incide en forma crucial en el precio del crédito y en consecuencia del mercado accionario.

Debido a la crisis que empezó en el 2007 y se hizo notable en el 2008, la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos decidió proveer de muchísima liquidez a la economía tanto para evitar presiones deflacionarias como para tratar de recuperar los empleos perdidos en el 2008, 2009 y 2010.

En la actualidad estamos en la tercera etapa de esta situación; la Reserva Federal inyecta 85 mil millones de dólares al mes a la economía mediante la recompra de bonos de todo tipo.

Dada la relativa recuperación de Estados Unidos y en consecuencia del empleo, a partir de este año empezaron a haber presiones para reducir este monto en forma gradual (el llamado tapering).

En abril, la simple mención del tapering por Ben Bernanke, presidente de la Reserva de la Fed, provocó una ola de pánico en el mercado, subiendo las tasas de largo plazo con las consecuentes pérdidas para el mercado de bonos. Para mencionar un ejemplo de cómo se propagó la reacción a los comentarios de Bernanke, en México las afores perdieron alrededor de 5% de su valor por el aumento de las tasas. Hay que recordar que el precio de los bonos disminuye si aumentan las tasas de interés.

A fin de cuentas, la Fed no llevó a cabo el inicio del tapering durante este año por diversas razones: la sustitución de Bernanke para el 2014; la problemática del techo de la deuda pública en Estados Unidos; los efectos del llamado sequestering forzado por los Republicanos (lo cual implicó que el gobierno gaste menos); la debilidad todavía presente del crecimiento de la economía (que se refleja en que el desempleo), pues aunque haya disminuido sigue presente, etcétera.

Sin embargo, parece muy probable que el tapering empiece en enero y al menos en el primer trimestre. Un hecho que parece haber influido mucho en la decisión de no empezarlo en septiembre fue que las tasas de corto plazo subieron más de lo que esperaba la Reserva. Ésta parece tomar la postura de que las tasas a corto plazo deben ser muy bajas por varios años para optimizar el nivel de empleo alrededor de 5.5%, aunque la inflación sea superior a 2% por algún tiempo.

Lo anterior debería impulsar la demanda. Esta política es acorde al pensamiento de Janet Yellen, quien será la nueva Gobernadora de la Fed. Sin embargo, es un hecho que con indicadores razonables de aumento de empleo y crecimiento económico, el tapering iniciará pronto. El reto es que, al comenzarlo, la Fed convenza al mercado de subir sólo las tasas de largo plazo, dejando las de corto plazo a niveles muy bajos. Si bien se habla de una reducción inicial de 20,000 millones por mes, el fin del proceso no se sabe; aunque podría ser a principios del 2015, si no ocurre otra lucha en el Congreso estadounidense.

El efecto del tapering en México será sin duda importante. No está claro en qué plazos de la curva ni en qué magnitud se reflejará el alza. Si es a largo plazo, las inversiones de los fondos de pensión lo resentirán.

A corto plazo parece que se tiene un ancla por las bajas de la tasa de fondeo anunciadas por el Banco de México en los pasados meses; pero si hubiera cierta subida en las tasas, se afectaría a los créditos. Dadas las muchas variables que el próximo año afectarán la economía, es difícil saber cómo será la combinación de factores positivos y negativos que afectan la curva de tasas mexicanas. Una cosa es cierta: la volatilidad estará a la orden del día.

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