Si hubiera que hablar de los dos grandes movimientos futbolísticos más importantes de toda la historia, Barcelona nos está haciendo ver el segundo de todos los tiempos.

El primero lo hizo Holanda con su Futbol Total en Alemania 74 y Argentina 78. El equipo que hablo del concepto todos en todas las posiciones fue una de las evoluciones más importantes que ha tenido el balompié.

Pero aquella Naranja Mecánica nunca dio el paso decisivo a la gloria. Es por eso que quizás el Futbol Total es considerado por muchos especialistas a lo que fue la utopía del marxismo. Y así, pese a que la estética era su principal arma, el Catenaccio italiano siempre ha sido la mejor forma de refutar cualquier intento de defensa de aquel equipo de Cruyff.

Y con esa base, Barcelona está creando y revolucionando. Hace un año lo ganó todo y este podría no ganar nada. Por paradójico que parezca este ciclo es cuando mejor ha jugado, incluso mucho más que cuando consiguió el triplete (Copa, Liga, Champions) y meses otro triplete más (Mundial de Clubes, Supercopa de España, Supercopa de Europa).

Este Barcelona de Guardiola es más dominador, más estético, con más claridad del sistema. Pero ni así ha logrado imponer su ley en Europa. Está fuera de la Copa del Rey, fuera de la Champions (derrotado por el Catennaccio del Inter) y podría perder la Liga.

Ese fantasma de la Naranja Mecánica se asoma en Catalunya. Juega como nadie más lo ha hecho desde los años setenta del siglo pasado y pese a ello este ciclo podría quedarse con las manos vacías

En ocasiones, por más revolucionario que seas, quizás sirva de poco para aquellos que miden todo en copas.