No es sorpresa que los partidos políticos opositores, en especial los de izquierda, se comporten con tal bipolaridad. Que un día sean capaces de firmar un acuerdo que incluye modernizar el sector energético ?y al día siguiente nieguen sus declaraciones.

Si se propone privatizar Pemex, está en peligro el Pacto Por México. Si el IFE multa a los partidos que apoyaron a Andrés López en las elecciones pasadas, sería el fin del Pacto por México. Si vuela la mosca, se termina el Pacto por México.

No es ninguna sorpresa que los partidos políticos opositores, en especial los de la llamada izquierda, se comporten con tal bipolaridad. Que un día sean capaces de firmar un acuerdo que incluye modernizar el sector energético y al día siguiente, con total impunidad, nieguen sus declaraciones y hasta su consentimiento autógrafo.

¿Alguien dudaba de que una reforma fiscal o energética fue el banderazo de salida para la campaña electoral de Andrés Manuel López Obrador para el 2018?

Pero el que sí sorprende por su incongruencia política es Ernesto Cordero. Este senador, más calderonista que panista, niega ahora lo que los dos anteriores gobiernos de su partido tanto buscaron.

Es más, niega algo en lo que él mismo como Secretario de Hacienda tanto insistió: la homologación del impuesto al consumo como una manera de mejorar sustancialmente el sistema tributario mexicano, más allá de la recaudación adicional que implicaría.

Este Senador es un verdadero experto en materia fiscal y financiera. Su capacidad está probada. Sabe que corregir los boquetes fiscales del IVA y de ISR es un asunto básico para que el fisco mexicano funcione bien.

Es correcto que los estados y municipios deben explotar sus obligaciones tributarias, pero eso no anula al tema estructural del IVA. Cordero lo sabe.

El senador Cordero parece estar hablándole al presidente de su partido, Gustavo Enrique Madero, de parte del expresidente Calderón. Todo, por no tomar en cuenta a ese grupo político al momento de decidir la firma del Pacto por México.

No es posible olvidar hasta nuestros días que los legisladores panistas de la LVII Legislatura estrenaron la mayoría opositora en este país oponiéndose a una reforma energética que ellos mismos proponían, defendían, concebían como parte de su ADN de partido de pensamiento liberal.

Esa incongruencia les costó muy cara, porque la reforma que rechazaron la hubieran administrado y gozado en los tiempos de su primer Presidente de la República.

Hoy Ernesto Cordero no está jugando el papel de un opositor. Los partidos que no gobiernan desde el Ejecutivo pero que tienen representación en el Congreso tienen más que la atribución, la obligación de revisar las estrategias gubernamentales en materia de cambios legales.

No queremos más en México un grupo de diputados y senadores bien pagados que sólo sean oficialía de partes de los planes del gobierno en turno. Pero tampoco necesitamos un Congreso que se dedique a bloquear los planes de gobierno del Presidente por el simple hecho de buscar un freno electoral.

No se trata de buscar, como lo intentó el gobierno anterior, una reforma fiscal posible (así le llamó Calderón) o una reforma energética light. Sería un enorme error de este gobierno no ir por todo en esos temas.

Aquí las cosas no son como los sueños de grandeza del excanciller Jorge Castañeda, que creía que, porque él quería, Estados Unidos habría de llevar a cabo una reforma migratoria.

Hoy, Obama prometió la enchilada completa, porque así le conviene políticamente a su administración.

Aquí, en México, lo que le conviene al gobierno de Peña Nieto es ir por esa enchilada completa, porque hay un mundo financiero entero viendo si pueden hacerlo o no. El IPC de la Bolsa Mexicana de Valores está en 46,000 puntos porque creen que Peña puede.

Una decepción le costaría a este país una crisis de confianza más. Sólo que ésta, de consecuencias más serias por el entorno internacional.

Si Peña y su gobierno no van por reformas completas, desplegando toda la capacidad política que les sea posible, mejor que no hagan nada. Si el PRD se quiere salir del Pacto por México, que lo haga hoy.

Y si Cordero y otros legisladores panistas quieren ser voceros de Margarita, que dejen de hablar a nombre de un partido que tiene en sus principios la instauración de un sistema fiscal equitativo y sin excepciones injustas, como las tiene el IVA.

Si López Obrador quiere salir a las calles a azuzar a su tradicional feligresía, que lo haga y nos avise para evitar el tráfico que provoca. ¡Pero ya!

Basta de seguir amenazando a los mexicanos con ese viejo petate del muerto.

ecampos@eleconomista.com.mx