El gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens (cd. de México, 1958) está decidido a llegar hasta el final en la competencia con la ministra francesa, Christine Lagarde, por la Dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI). Funda su aspiración en haber sido el número dos del organismo y sus años de trabajo en la Secretaría de Hacienda de México.

Asume que no le favorece la vieja tradición de que un europeo ocupe la Dirección del FMI, pero piensa que tiene posibilidades de romper con ese precedente, el cual lleva ya 65 años. Es consciente de que en la crisis económica que atraviesan algunos países de Europa hace que estén muy unidos tratando de preservar esa posición .

Está convencido que su experiencia en la solución de las crisis mexicanas de 1987-88 y 1994-95 y las que le tocaron cuando fue Subdirector Gerente del FMI le permiten hacer un aporte a la institución. Dice que Europa requiere soluciones a sus crisis y no que un europeo esté a la cabeza del FMI. En este momento se necesita alguien con experiencia en el manejo de crisis y él la tiene.

A esta razón fundamental para ocupar el cargo añade que se necesitan un par de ojos frescos , una mirada no europea, para hacer frente a los problemas. Asegura que es necesario tomar medidas de fondo y ayudar a que los países asuman decisiones difíciles que son impostergables. Sólo por decisión propia éstos pueden hacer la tarea.

La crisis, en la versión de Carstens, ha enseñado que la insuficiencia repentina de la liquidez es quizás el tema más urgente de combatir . Si llega a la Gerencia del FMI se propone estudiar a fondo el problema y proponer soluciones. Piensa también que la institución se ha concentrado en los temas macroeconómicos, monetarios y fiscales, pero ha descuidado vigilar el desempeño de los sistemas financieros para dar las alarmas oportunas y poder reaccionar a tiempo .

Piensa que existe un gran desequilibrio entre lo que ingresan al FMI y las necesidades de financiación que tienen los países. Ahora, si uno de mediano tamaño requiere recursos en la magnitud que necesitó Grecia, el FMI no tendría la capacidad de respuesta o la tendría muy limitada.

En su versión, los países avanzados están sobrerrepresentados en el FMI. Ellos tienen 50% de las cuotas, frente a 42% de los emergentes, pero en términos de paridad de poder de compra a partir del 2012 o el 2013, la economía de los países emergentes superará a los desarrollados. Hay, por lo mismo, que corregir ese desequilibrio para que la institución tenga más legitimidad.

La gira mundial que inició Carstens cuenta con el apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Se pueden presentar candidaturas hasta el 10 de junio, pero sólo estarán Lagarde y el mexicano. Los países europeos ya se definieron por la francesa, pero Carstens piensa que con el voto de los países emergentes puede resultar electo. Ya veremos. Sin duda es un buen candidato.