En vísperas de que el sexenio peñista agote su primera mitad, entre los presidenciables comienzan a zanjarse distancias. La baraja de aspirantes, entre los partidos políticos y los independientes, está ayuna de mujeres.

La única gobernadora en funciones, Claudia Pavlovich, no ha planteado públicamente alguna intención sobre el 2018.

Entre los legisladores federales, pocos protagonistas de la sucesión presidencial. De la Cámara Alta, ninguno. Y en San Lázaro, sólo queda la ex gobernadora de Yucatán, Ivonne Aracelly Ortega Pacheco, quien mañana completa 42 años y presenta un libro sobre sus experiencias de vida que en las circunstancias actuales debe asumirse como lo que es: un statement de las priistas, que deben ser tomadas en cuenta en la carrera presidencial.

Hace dos años, en un vuelo comercial, la ex gobernadora de Yucatán conoció a sus editores y comenzó el viaje que concluye con esta peculiar historia, escrita en primera persona. En el viejo sillón (Planeta, 2015) fue el título seleccionado a partir de una anécdota personalísima los recuerdos de la vieja casona donde escuchó muchas de las historias familiares en el regazo de su abuelo , que también se ve reflejada en la portada, donde Ortega Pacheco aparece con Álvaro Humberto, su primogénito, a quien considera como un coautor de esta obra, a la que hace dos meses puso punto final, en un torrente de lágrimas.

Los abuelos paternos, definitivos en la historia de Ivonne, quien tuvo de dejar temporalmente la escuela, cuando apenas había terminado la primaria, para cuidar a su abuelo, quien había enfermado.

Ortega Pacheco tenía 26 años cuando ganó la alcaldía de su natal Dzemul. Entre los cargos de elección popular, sólo le falta uno: la Presidencia de la República.

En el viejo sillón coincidirá con una fecha especial para Ortega Pacheco, quien justo hace 11 años obtuvo la candidatura del PRI a la gubernatura de Yucatán. Entonces, pocos apostaban por su éxito. Y tras de arrancar con 23 puntos de desventaja logró imponerse, con una ventaja de 7.46% sobre su oponente, el panista Xavier Abreu.

Al tiempo de que se convertía en una de las principales impulsoras de la fuerza electoral del PRI, la gobernadora de Yucatán posicionó al estado como el más seguro del país y uno de los destinos turísticos de clase mundial preferidos por los visitantes foráneos. Todo, en tiempos del PAN.

El calendario local se empató con el federal en el 2012. Yucatán se convirtió en un bastión priista en el sureste, gracias a Ivonne, quien con esas credenciales buscó una posición en el gabinete peñista. No alcanzó la Secretaría de Desarrollo Social por dos asuntos pendientes en su biografía personal: esperaba a su primer hijo y no había completado sus estudios profesionales.

Ivonne decidió no aceptar premio de consolación. Y enfocó su energía en las actividades partidistas. César Camacho le ofreció la Secretaría General del PRI, que asumió con un reto personal: materializar el compromiso presidencial de hacer de la equidad de género un sello del peñismo.

¿Y los asuntos personales? Dedicó una parte de su agenda a concluir la licenciatura en Derecho, en modalidad abierta. Simultáneamente, completó estudios superiores en la George Washington University y una maestría en Políticas Públicas Comparadas en la Flacso, que actualmente cursa.

Madre soltera, con una carrera política en ciernes, Ortega Pacheco también ha cumplido con los negocios familiares, que se han ampliado a otros sectores de la industria agroalimentaria.

Las mediciones más recientes de Consulta Mitofsky, de Roy Campos, y Buendía & Laredo, de Jorge Buendía, coinciden en que Osorio Chong y la ex primera dama encabezan las simpatías de los priistas y panistas, respectivamente, rumbo al 2018.

Buendía, patrocinado por El Universal, ofrece datos reveladores en la disputa del apoyo de los votantes que no declaran una identificación partidista. AMLO ya no es el puntero absoluto y en varios careos pasa a segundo plano, con Margarita Zavala y el Bronco, quienes le arrebatan simpatías.

¿El peor escenario? La fragmentación del sistema de partidos. Los careos de Buendía & Laredo lo prefiguran: si Osorio fuera por el PRI, levantaría 23% de las preferencias, por 22% para Margarita Zavala (PAN) y 20% para López Obrador (Morena). Miguel Ángel Mancera, por el PRD, y el Bronco, como independiente, quedarían con 7% cada uno.

Al momento del levantamiento de esas mediciones, ni Aurelio Nuño ni José Antonio Meade eran conocidos por la ciudadanía (sólo uno de cada 10 había oído hablar de ellos, de acuerdo con B & L).

A principios del próximo mes, los protagonistas de la carrera presidencial serán más. Esto será notorio cuando la Central de Inteligencia Política comparta su Análisis de Reputación Mediática de los Actores Políticos. La primera versión de este medidor de impactos en medios será un ranking de los presidenciales.

Octubre será un mes definitivo: el titular de la SEP superó a Osorio Chong y a Luis Videgaray. AMLO se ubica a media tabla, pero supera al dirigente nacional del PRI. Y Margarita Zavala supera a Ricardo Anaya, quien no figura entre los 10 más relevantes al momento de ese primer corte. Tampoco, la canciller Claudia Ruiz Massieu o la diputada Ivonne Ortega Pacheco. Los gobernadores de Nuevo León, Estado de México y el Distrito Federal sí aparecen, pero en segundo plano.

Al frente de CiP están Juan Ricardo Pérez-Escamilla González y Roberto Morris, jóvenes abogados que con este tipo de mediciones buscan ganar un lugar en el competido mercado de la consultoría política.

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