Andrés Manuel López Obrador trazó la ruta de la Cuarta Transformación. La primera etapa consiste en “arrancar de raíz al régimen corrupto” y quedará cumplimentada este mismo año.

En el corto plazo, no serán el combate a la inseguridad ni la contención del sobrecalentamiento de la economía, las prioridades del primer gobierno izquierdista. La cimentación de un nuevo régimen —eso es la Cuarta Transformación— es su tarea inicial y urgente.

¿Las bases de la 4T debían construirse sobre las ruinas del antiguo régimen, el de los neoliberales neoporfiristas? A la plancha del zócalo concurrieron ayer por la tarde tanto machuchones —dirigentes políticos, altos funcionarios y empresarios, en la zona VIP— con un cúmulo de acarreados. “Ni un paso atrás. Nada de titubeos o medias tintas”, exhortó el Ejecutivo federal en una peculiar ceremonia para conmemorar el primer aniversario del su triunfo en las urnas, que por lo demás tuvo pocas sorpresas.

La presencia de la primera dama en el templete es quizá la evidencia más contundente de las contradicciones del discurso presidencial. Las evidencias de que han quedado proscritos el nepotismo, el amiguismo y el influyentismo más bien son tenues, pero AMLO es tajante: “Ya no se tolera ni se permite la corrupción desde la Presidencia de la República”.

Un radical llegó a Palacio Nacional. ¿Una dictadura está en ciernes? “Que nadie se confunda”, acota el líder tabasqueño, “luchamos para construir una verdadera democracia... Nuestro movimiento ha trascendido porque surge de ideales y principios, se rige de ellos y no limita su propósito un simple cambio de gobierno”.

Un nuevo régimen. El Estado mexicano —define AMLO— ha dejado de ser el principal violador de los derechos humanos, tras reiterar que terminó la guerra de exterminio contra la delincuencia organizada. En vez de eso, prometió, “estamos dedicando tiempo y recursos a la búsqueda de los desaparecidos por la violencia. No descansaremos hasta dar con el paradero de los jóvenes de Ayotzinapa”.

El “informe de actividades” es un apretado recuento de las medidas de racionamiento presupuestal, más que una verdadera rendición de cuentas. Y también es un raudo listado de las señales —el reposicionamiento del peso, el incremento de las remesas, las reservas internacionales y las inversiones foráneas, la baja de la inflación— comprobarían la buena marcha de la economía.

Pero sobre todo, es la reiteración de la vocación asistencialista de esta administración federal, compendiada en la frase: “Por el bien de todos, primero los pobres”, lema de la campaña presidencial del 2006, que finalmente ha podido materializarse, 12 años después.

Y también, la reiteración del fin de la pesadilla neoliberal. “Las políticas gubernamentales ya no están sometidas a las recetas impuestas desde el extranjero, ni se considera que las privatizaciones sean la panacea”, insistió. La separación del poder político del poder económico es un criterio sine qua non.

La filosofía de la 4T quedó capturada en el Plan Nacional de Desarrollo, aprobado la semana pasada por la Cámara de Diputados. Atender las demandas del pueblo, desterrar la corrupción y combatir la impunidad son las prioridades del gobierno lopezobradorista.

Y —sobre todo— evitar la restauración del ancien régime. “Mi activismo, mi loca pasión tiene un fundamento racional, aunque no lo piensen así mis adversarios”, se sinceró AMLO, quien moderó su optimismo y fue particularmente realista.

“Entre más rápido consumamos la obra de transformación, más tiempo tendremos para consolidarla y convertirla en hábito democrático, en forma de vida y en forma de gobierno”, urgió, “debemos de trabajar de prisa y con profundidad porque, si desgraciadamente regresara el conservadurismo faccioso y corrupto al poder, ni siquiera en esa circunstancia podrían nuestros adversarios dar marcha atrás... Si forjamos una conciencia colectiva sustentada en el amor, la justicia y la honestidad, nadie podrá revertirla”.

EFECTOS SECUNDARIOS

ESQUIROLES. Una escisión en la bancada oficialista en el Congreso de Hidalgo está en ciernes: el diputado Víctor Guerrero habría sumado a cinco colegas y estarían a escindirse del grupo encabezado por el líder de la bancada morenista, Ricardo Baptista. Las maniobras de cooptación de los gobernadores hicieron perder a Morena siete de las mayorías legislativas que ganó en las urnas.

¿PATITO FEO? Poco respaldo concitó el movimiento #Notimex_SOS que a mediados de la semana pasada quiso emular la defensa del Imer. Y es que al cierre del primer semestre del 2019 se habían acumulado 72 despidos en la sede central y en las corresponsalías que según la representación sindical ocurrieron “en franca violación a los derechos humanos y laborales”, pues la titular de la agencia noticiosa, Sanjuana Martínez, habría condicionado la entrega de los recursos del Fondo de Ahorro, a la firma de una liquidación equivalente a 40% del monto obligatorio por ley. Vino un desmentido rotundo... que más bien ratificó el programa de despidos en esa dependencia gubernamental, “acorde a la realidad de nuestro país” y las ofertas de terminación de la relación laboral, pues “es inaceptable que los servidores públicos, sindicalizados o no, se beneficien de toda clase de privilegios y prestaciones”. ¿Y los derechos adquiridos?

ESCENARIOS. A finales de la próxima semana será presentado el nuevo Plan de Negocios de Pemex. Es una oportunidad clave, si no es que la última, para que se evite la degradación de la calificación de la empresa productiva del Estado y una venta forzada de sus bonos en los mercados financieros. Para Finamex, casa de Bolsa, el gobierno federal debe elegir entre estas disyuntivas: permitir la participación privada en el sector petrolero; aumentar la deuda del gobierno; permitir que Pemex administre por sí solo, o aumentar la carga fiscal. “La mejor alternativa para Pemex es utilizar todas las opciones disponibles para asociarse con empresas privadas, ya sea participando en la subasta de contratos de petróleo (tanto para farmouts y las rondas), o a través de otros esquemas de migración donde las ofertas no son necesarias”, definió.

Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.