Banxico se mantendrá vigilante al comportamiento ?de la actividad económica del empleo y de la inflación.

En tan sólo siete meses la discusión sobre el rumbo de la tasa de interés de referencia en México ha cambiado drásticamente.

Apenas en julio del 2012, el debate en el mercado se centraba sobre una posible disminución en la tasa de referencia por parte del Banco de México (Banxico) ante el cúmulo de evidencia de una considerable desaceleración económica y la creciente probabilidad de una nueva recesión a nivel global.

El contexto en ese momento también incluía, al igual que hoy, una vorágine de actividad por parte de los bancos centrales de los principales bloques económicos para apuntalar la actividad económica mediante la relajación de la política monetaria.

Para septiembre del año pasado, el debate había dado un vuelco de 180 grados y se centraba ante una posible alza en la tasa de referencia ante un inesperado aumento en las presiones inflacionarias en nuestro país.

Sin embargo, las circunstancias han cambiado de tal manera en los últimos cuatro meses que ahora la discusión se vuelve a centrar sobre un posible recorte en las tasas de interés.

Nuestra postura en esta ocasión, a diferencia de julio y septiembre del año pasado cuando nuestro escenario base era uno donde las tasas se mantienen sin cambio, es que el Banxico podría recortar la tasa de fondeo en su próxima junta de política monetaria en marzo.

En julio argumentamos que el Banxico no recortaría las tasas por dos razones: por un lado, el ritmo de crecimiento de la actividad económica se mantenía en niveles saludables; mientras que por el otro lado, las presiones inflacionarias que habían venido cediendo durante la segunda mitad del 2011 habían vuelto, presionando la inflación anual a casi 4 por ciento.

En septiembre, cuando el mercado comenzaba a descontar un alza en la tasa de referencia, argumentamos que el Banxico no restringiría la política monetaria por tres factores: 1) un entorno internacional incierto y una economía global con retos complejos; 2) las presiones inflacionarias se habían venido suscitando por choques de oferta y no por un sobrecalentamiento de la economía, y 3) aunque el precio de los commodities agrícolas es una variable exógena que podría contaminar las expectativas inflacionarias, la apreciación del tipo de cambio produciría un efecto amortiguador de los incrementos en los precios internacionales de las materias primas.

Durante los últimos tres meses se ha comprobado que las presiones inflacionarias observadas en el segundo y tercer trimestre del año pasado fueron efectivamente transitorias y que no tuvieron un efecto contaminante en las expectativas de inflación.

La ausencia de presiones inflacionarias en combinación con la expectativa de una continua debilidad en la economía mundial ha cambiado el balance de riesgos donde persisten los riesgos a la baja para el crecimiento y ha llevado al mercado a comenzar a descontar una reducción en la tasa de referencia por parte del Banxico.

En las minutas publicadas por el Banxico la semana pasada, se denota cierta preocupación por la moderación en el dinamismo de la economía estadounidense y el riesgo de que la producción manufacturera y el consumo en ese país tengan un crecimiento reducido en los próximos trimestres.

En cuanto a la economía mexicana, el Banxico hace un balance de la situación en la que registra un desaceleración tangible tanto en la demanda externa como en la demanda interna, y una ausencia notable de presiones inflacionarias.

Con base en esta situación, la minuta indica que la mayoría de los miembros de la Junta consideran que la economía podría crecer a un mayor ritmo sin que se observen presiones inflacionarias, de modo que se podría tener un nivel de tasas de interés más bajo sin comprometer la convergencia a la meta de inflación aún en ausencia de reformas estructurales. En este contexto, la mayoría de los miembros de la Junta coincidió en que, de confirmarse la tendencia favorable de la inflación, una reducción en la tasa de interés de referencia no sería incongruente con la meta de la inflación de 3 por ciento.Aunque el Banxico se mantendrá vigilante al comportamiento de la actividad económica, del empleo y sobre todo de la inflación, la minuta revela de manera contundente un sesgo hacia una posible baja en tasas que podría darse como una reducción de una sola vez de hasta medio punto porcentual y no el comienzo de un ciclo de reducciones graduales en la tasa.

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