El mezcal ha ganado tenazmente espacios en México y el mundo; mediante una buena combinación, un producto ancestral producido de manera tradicional está siendo impulsado por jóvenes emprendedores.

Este impulso ha provocado que a nivel nacional, estén proliferando puntos de venta especializados de mezcal y gran cantidad de restaurantes lo han agregado en su carta; por ejemplo, en el Distrito Federal estos negocios, de acuerdo con el Comercam, han incrementado en 660% del 2009 al 2012 y el consumo de esta bebida ha crecido 127% en el mismo periodo.

Tendencia que va en aumento, y en la que tendrán cabida muchos emprendedores más, por lo que es importante analizar algunos factores que están abonado al desarrollo de la cadena de valor agave – mezcal, como lo son: comercio justo y Solidario; su amplia gama de aromas y sabores distintivos exclusivos de México que diferencian a los mezcales entre sí y entre los que destacan los mezcales de pechuga, gusano, frutas, especias, avispas, alacranes, etcétera; sus licores de café, membrillo, guayaba, canela, maracuyá, afrodisiacos, entre otros; y sus categorías, ya que los hay jóvenes, añejos y reposados.

Es por ello que los mezcales son apreciados por una gran diversidad de consumidores.

Otros factores que han detonado los mercados de este producto y que seguirán influyendo en su desarrollo son el reconocimiento de la gastronomía mexicana, Patrimonio de la Humanidad, en la cual el mezcal juega un excelente papel en el maridaje de los diferentes platillos; así como el posicionamiento del mezcal en el paladar de las mujeres que saben degustarlo y que se han convertido en importantes conocedoras de los mezcales mexicanos.

Estos factores muestran que el mezcal es una gran ventana de oportunidad de negocio, que significa una vía de desarrollo para los productores y sus organizaciones, así como para todos los que participan en los diferentes eslabones de la cadena de valor.

La participación del gobierno ha sido fundamental en el desarrollo que hasta el momento ha logrado esta cadena productiva, entre las acciones que detonarán su consolidación se encuentra el acceso de los productores a los mercados de nicho de alto valor, con base en políticas públicas diferenciadas, de acuerdo con una tipología de productores; al igual que la creación de un fondo gubernamental orientado a la promoción y consumo de los mezcales, un ejemplo exitoso de este tipo de fondos es el Consejo Mexicano de Promoción de los Productos Pesqueros y Acuícolas (Comepesca), en el sector pesquero y acuícola.

Otras acciones son la protección de la vasta diversidad de especies mezcaleras y de mezcales que existen en México, particularmente el mezcal artesanal, a través de una Norma Mexicana específica para este tipo de mezcales, un caso de éxito en este sentido es la Norma Mexicana específica del Queso Cotija Artesanal Madurado de la Sierra Jalmich en México.

Una alternativa más de muchas otras es el desarrollo del turismo cultural alrededor de la producción de mezcal, que detone la economía de una región, con esquemas de alianzas estratégicas entre cadenas productivas, como lo demuestra la ruta gastronómica de la trucha y el mezcal en Michoacán.

*Claudia Graciela Cervantes Rodríguez es especialista de la Subdirección de Evaluación de Programas de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA. [email protected]