Desde que era jefe de Gobierno, el hoy presidente Andrés Manuel López Obrador convocaba a conferencias de prensa matutinas, las cuales, habitualmente, se retomaban en medios de comunicación electrónicos, aunque no siempre de forma íntegra, sólo los momentos informativos relevantes.

Ahora, el gobierno federal adopta la misma estrategia de comunicación, conocida coloquialmente como “mañaneras”, conferencias de prensa que se transmiten en vivo por las redes sociales del gobierno federal, pero también de forma íntegra y sin cortes en señales de televisión pública, como el Canal 14 del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano y en el Canal Once del IPN.

Es un ejercicio legítimo, salvo en época electoral, si tomamos en cuenta que luego de la reforma electoral del 2007 se incorporó al Artículo 41 constitucional la prohibición absoluta para difundir logros de gobierno o cualquier propaganda institucional en radio y televisión durante la etapa de campañas electorales, tanto locales como federales, en emisoras con cobertura en la entidad respectiva, salvo excepciones relacionadas con la protección civil en casos de emergencia, servicios educativos y de salud. También se prohíbe que los días conocidos como veda (los tres días previos a la jornada electoral), se difundan mensajes de gobierno fuera de esas excepciones.

Ayer se abrieron las urnas, y previo a ello el INE solicitó suspender la difusión íntegra de las mañaneras y difundir en cambio los mensajes de campaña de partidos políticos que habían dejado de transmitirse.

Como las mañaneras duran más de una hora, no se estaban transmitiendo todos los spots de partidos y autoridades electorales pautados en las seis entidades que ayer definieron cargos electivos. El horario que va entre 7 y 9 de la mañana se disponía para las conferencias presidenciales, pero no para cumplir con los promocionales de campaña que se distribuyen en número y horarios con lógica equitativa entre las fuerzas políticas y que esos medios, igual que el resto, están obligados a cumplir.

El modelo de comunicación política dispone promocionales en cada hora de transmisión, y aunque es verdad que el artículo 56 del Reglamento de Radio y Televisión en Materia Electoral permite que en casos especiales de programas sin cortes, con duración mayor a una hora (eventos deportivos, óperas, conciertos e incluso debates entre candidatos o “la hora nacional”), se puedan reprogramar excepcionalmente spots, siempre y cuando la emisora informe a la autoridad que tendrá ese programa especial y haga la propuesta de reprogramación en la hora previa o posterior.

En este caso, ninguna de las señales involucradas (Canal 14 y Once) avisó que dejaría de transmitir spots por las mañaneras, aunque de todas formas sería discutible asumir como programa especial o excepcional lo que es una transmisión diaria de dos o más horas durante todo un sexenio, porque eso implicaría que los horarios matutinos no tendrían nunca spots de partidos en campaña, y que esas conferencias podrían en cambio aludir a logros de gobierno, o a diversos actores políticos en plena campaña electoral.

Ese fue el contexto en el que, el 28 de mayo, la Comisión de Quejas y Denuncias del INE declaró procedente la adopción de medidas cautelares solicitadas por el PAN en contra de la difusión íntegra, desde cuentas oficiales y televisoras públicas, de las mañaneras en entidades con elección.

El INE acreditó que entre el 15 y el 30 de abril se dieron incumplimientos a la pauta ordenada. No dejaron de transmitirse todos los promocionales, pero en unos casos se difundieron fuera de horario, en otros fuera de orden, y también hubo no transmitidos sin justificación.

La comisión estimó que las conferencias mañaneras no pueden clasificarse como eventos de cobertura informativa especial o excepcional, sino como mensajes gubernamentales que deben respetar los entornos de campaña, algo que el propio presidente de la república, con madurez democrática, reconoció en una mañanera, y que en el 2010 significó un procedimiento sancionador contra conferencias en cadena nacional del entonces presidente Felipe Calderón, a pocas horas de la jornada electoral de ese año.

*Consejero del INE.

Marco Antonio Baños

Consejero del Instituto Nacional Electoral

Columna invitada