El curso, sus planicies y abismos, sin tiempo .

Libro de los Antiguos Misterios

Ayer, la filtración sobre presuntas denuncias hizo saltar el reclamo acerca de la judicialización de la política. Vino la denuncia de la denuncia, ahora en proceso. Siempre ha sucedido. De ahí un aparato de justicia vengativo, además de ruinoso y negligente. Por otra parte, lo sucedido en el Centro de Readaptación de Apodaca prueba que la reorganización de las policías locales se ha vuelto desorganización: desorden acompañado de corrupción. Pero los reclamos de quien sea están fuera de lugar, ¿quién puede tirar la primera piedra?

Una reunión de banqueros a la que fueron invitados los actores políticos del momento se convirtió en caja de Pandora, pues de ella salieron todo tipo de espectros. Lo que, sin duda, se esperaba. Quejosos en torno del bloqueo de las reformas estructurales del que sería culpable un partido, señalamientos en cuanto a la ineficacia del gobierno y propuestas hiperbólicas sin fundamento, como la de crecer a 7 por ciento.

La ley electoral aplicable durante estas semanas de Cuaresma, y que impone la veda de propaganda a candidatos y partidos, estuvo a prueba en esa sesión de técnicos financieros. El punto álgido fue la mención de los resultados de una encuesta pagada. Si esto se hizo o no se hizo, fue un asunto de medios durante 24 horas. Aparecieron defensores fervientes de la democracia y de la libertad de expresar las propias preferencias. Otros, también exaltados, demandaban imparcialidad.

Sea lo que sea, con relación a la ley electoral y con la ley en general, se revela un factum del que nadie debe escandalizarse: por motivos evidentes o implícitos, la ley se estira como una liga. El carácter mismo de la ley se presta a ese ejercicio que cualquiera hace con los dientes apretados o con una sonrisa de oreja a oreja. Se afirma que ley va con legalidad, se calla que ley, sobre todo, va con ilegalidades. La ley siempre es una composición de ilegalismos que ella diferencia al formalizarlos : un axioma enunciado por Michel Foucault. Ni modo, así es.

Siguiente paso. Desde las altas esferas de gobierno se anuncia que el crimen organizado amenaza la legalidad de la elección del 1 de julio. Extraña ese aserto tan seguro, cuando, si así fuese, lo que procede es prevenir dicha situación. Se está en la catástrofe. Las quejas no proceden.