El precio de la gasolina, se sabe bien en la SHCP, tiene un fuerte componente recaudatorio

El gasolinazo, la forma en que se gestó en el interior del gobierno, como se defendió y los ajustes que se le han hecho son parte de un proceso que en el gobierno no alcanzan a entender. Los funcionarios calculaban que la protesta duraría sólo tres días. El que se hayan ido hasta tres semanas los ha tomado por sorpresa.

A la falla en el cálculo del gobierno federal se le deben sumar los errores de los gobernadores de Baja California y Chihuahua, Kiko Vega y Javier Corral, que esperaban la intervención federal para liberar sus Terminales de Almacenamiento y Distribución. Ellos no querían el problema y por eso estuvieron a horas de quedarse sin combustible para sus aeropuertos.

La semana pasada hicieron ajustes, la mayoría con vista a la comparecencia del viernes pasado, que la SHCP y la Secretaría de Energía no quisieron posponer para este lunes para no darle tema a diputados y senadores de oposición, buscando defender el gasolinazo y prometer que las nuevas inversiones resolverían el tema del precio y del abasto.

El discurso de la Sener es mantener asustado al público, decir hay dos o tres días de almacenamiento nada más, peligro, peligro no es nada nuevo, se tiene desde hace 25 años la misma capacidad de almacenamiento en ese entonces se tenían seis días ; la diferencia es la reforma energética más la última Ley de Ingresos.

Tras la reforma energética, la seguridad en el abasto queda en manos de la política energética de la Sener, no en manos de Pemex que asume un rol más de empresa del Estado ; se inicia un proceso de liberalización del mercado de gasolinas y , dentro de este proceso, se toma la decisión de tomar la referencia internacional; la caída del precio del petróleo y la crisis en las finanzas públicas hacen que para el 2016 el gobierno cobre un IEPS que originalmente sería por 217,000 millones de pesos y terminó arriba de los 270,000 millones, y para este año hicieron lo mismo.

Hay que ser claros. Sí, el precio de la gasolina subió, más en el último trimestre, como consecuencia del Pacto de la OPEP al que México se sumó con un recorte a la producción que ya tenía Pemex, y a este aumento le sumaron un IEPS completo y es entonces cuando el precio local queda muy por encima del de referencia.

El precio de la gasolina, lo saben muy bien en Hacienda, tiene un fuerte componente recaudatorio. La fórmula que define el precio se puede manipular. Por eso tenían tres escenarios para iniciar el año. El primero era un aumento simple de 10%, castigando IEPS y asumiendo el nuevo precio de la gasolina; el segundo que es el actual, y el tercero que era un ajuste de 30% directo.

En efecto, la parte que ha quedado clara es la siguiente: hay un aumento en el precio de la gasolina y a ese precio internacional la SHCP le aplica un IEPS. Esta es una de las razones por las que no hacen públicos los precios del combustible al mayoreo, por eso las terminales de almacenamiento no tienen su precio afuera, publicado en un tablero electrónico.

La medida es recaudatoria. Al parecer no hay vuelta atrás. En febrero habrá otra revisión. El gobierno ha hecho sus cuentas y necesita el dinero. Lo va a tomar de cada tanque de gasolina o diesel que se venda.