La Liga MX fue presentada y con su lanzamiento de manera oficial toda la familia del futbol mexicano se comprometió a respetar el Fair Play, a no faltar a ningún punto que esté indicado en el Código de Ética de la Femexfut. Básicamente a nunca reclamar una decisión arbitral o una sanción impuesta a entrenadores u futbolistas. En el caso de los silbantes, a no ser los protagonistas del partido . Una situación que luce como una fantasía.

En la teoría todo luce de maravilla, pero es prácticamente imposible alcanzar un semestre de color de rosa, con dos torneos en marcha y con protagonistas que conocemos de toda una vida con personalidades duras, polémicas, explosivas.

Resulta una utopía imaginar a Miguel Herrera todo un torneo guardando la compostura en su área técnica o frente al micrófono en las conferencias de prensa, sin hacer ningún comentario sobre el desempeño de los jueces. De igual forma, con el regreso de Hugo Sánchez, será interesante observarlo los 1530 minutos del campeonato en su fase regular para ver si es capaz de no causar polémicas o lanzar una y otra vez su saco al suelo, desaprobando señalamientos arbitrales.

Mismo caso será el de La Volpe y Rubén Omar Romano, argentinos que no saben de contener sus emociones y que al menos de vez en cuando lanzan una bomba con sus declaraciones.

Pero las dudas no envuelven únicamente a los entrenadores y futbolistas, sino también a silbantes como Mauricio Morales y Marco Antonio Rodríguez, jueces que acostumbraban abusar de su poder y les lanzaban las tarjetas en el rostro a los jugadores y a quienes les encantan ser las figuras de los partidos, al grado de realizar piques de lado a lado de la cancha para hacer una observación que un abanderado podría realizar, o bien, hasta sacar dos cartones amarillos de manera simultánea, situación que le provocó una sanción de varias semanas a Chiquimarco.

Nadie puede dudar de las buenas intenciones e la Femexfut y la Liga MX por hacer un campeonato más formal, con menos polémicas, pero tampoco se puede pensar que sólo por un papel firmado y unas palabras frente a las cámaras, el Piojo Herrera, Hugo, La Volpe y algunos silbantes cambiarán de tajo sus personalidades. Por ahora sólo resta esperar saber quién será el primer sancionado por incumplir dicho pacto.