De acuerdo con información reportada ayer por la agencia Bloomberg, la electricidad generada a partir de energías renovables superó en participación por primera vez en Europa, en 2020, a la generada a partir de combustibles fósiles. El año pasado, 38% de la electricidad generada en Europa provino de energías renovables, mientras que la generada con combustibles fósiles representó el 37 por ciento.

Para poner en contexto la información, resulta relevante mencionar que hace 10 años, en 2010, la electricidad de fuentes renovables representaba el 22.1%, mientras que la provienente de combustibles fósiles mantenía el 48.9% de la matriz de generación de electricidad a nivel europeo. Aún con este muy buen desempeño, Europa tiene claro que para cumplir con sus metas en materia de reducción de emisiones de CO2 respecto a las emisiones registradas en 1990, debe lograr que la electricidad proveniente de energías renovables incremente su participación hasta 70% del total.

Por su parte, el presidente Joe Biden ha sido muy claro, desde la campaña, en señalar su compromiso en materia de Cambio Climático. Por un lado, sus planes incluyen colocar al sector eléctrico de Estados Unidos  (EUA) en ruta para que en el 2035 sea libre de carbón, y que en el 2050, la economía de nuestro vecino del norte sea considerada como una de cero emisiones netas. Para este último objetivo, se estima que los EUA deberán triplicar su capacidad instalada de generación a partir de energías renovables entre este año y el 2050.

Para empezar, hoy se espera que el presidente Biden anuncie una serie de órdenes ejecutivas consistentes con esos planes en materia de energía menos contaminante. Uno de ellos que ya provocó molestia entre directivos del sector petrolero es la inminente prohibición para que se arrienden tierras federales para nuevas actividades de exploración y explotación de petróleo y gas.

Todo esto ocurre mientras en México, el gobierno del presidente López Obrador sigue cuestionando la conveniencia de impulsar las energías renovables y se empeña en argumentar con miopía por qué las plantas a base de carbón no son tan malas para el sistema eléctrico nacional, al tiempo que argumenta cómo perjudican al mismo, desde su muy chato punto de vista, las plantas basadas en energía eólica o fotovoltaica. Ya fuimos testigos de los malabares argumentativos para señalar la presunta culpabilidad de este tipo de energía en el reciente apagón que sufrió nuestro país a finales del 2020. Sobra decir que parte central de esta visión propia del siglo pasado, es la construcción y eventual puesta en operación de la refinería de Dos Bocas.

Lamentablemente para nuestro país, su renuencia a ver con mejores ojos la conveniencia de impulsar las energías renovables y su empeño por poner un alto a través de una contención administrativa y regulatoria que frena el crecimiento de estas opciones energéticas, además del daño que ya ocasiona en términos de un incremento en la percepción de incertidumbre entre los inversionistas, está el daño que significará que México pueda lograr una matriz de energía eléctrica más limpia para el año 2035. Así que el daño será doble, aunado a la dificultad que más adelante enfrentaremos para convencer a mexicanos y extranjeros para que destinen mucho mayores recursos a la inversión en proyectos de energías renovables en nuestro país ante la duda creíble de dar pasos atrás nuevamente en el futuro.

Así, mientras Europa y EUA avanzan hacia un entorno cada vez más limpio en términos de generación de energía eléctrica, en México el gobierno de la 4T se empeña en anclarnos en esa visión del mundo que prevalecía cuando los que hoy dirigen los destinos de México eran adolescentes. Sin duda, su característica principal es ser enemigos del cambio, no promotores del mismo. Tal parece que la innovación les causa alergia o quizá pánico.

@GerardoFloresR

Gerardo Flores Ramírez

Experto en telecomunicaciones

Ímpetu Económico

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