El 2011 ha sido (como todos los años, en realidad) difícil tanto para los gestores de renta variable como para los de renta fija, pero diría que especialmente para estos últimos.

El año, a priori, se presentaba complicado con los problemas de deuda de los países periféricos sobre la mesa, unas dudas sobre las perspectivas de crecimiento a nivel mundial, unas interrogantes sobre las posibles actuaciones de los bancos centrales y unos tipos de interés tanto en Estados Unidos como en la eurozona en mínimos casi históricos.

Sin embargo, había muchas esperanzas depositadas en los bonos corporativos de alta calidad (en definitiva los balances de las compañías individuales eran -y siguen siéndolo– mucho más sólidos que las cuentas públicas de la mayoría de países desarrollados, salvo algunas excepciones), en los bonos high yield (los diferenciales estaban en niveles atractivos) y hasta en los bonos emergentes (los mercados emergentes no padecen de los problemas de deuda que tienen los países desarrollados y sus divisas, a juicio de la mayoría de expertos tenían fuertes expectativas de revalorización).

Todo parecía indicar, en todo caso, que el 2011 iba a ser favorable para aquellos gestores que tuvieran una cierta flexibilidad a la hora de confeccionar sus carteras eligiendo los segmentos más atractivos del mercado.

La categoría de renta fija flexible (en euros o en dólares) tenía todas las papeletas para convertirse en una categoría ganadora de cara al 2011. Y no ha sido así. Entendámonos. El conjunto de la categoría (me refiero a la de renta fija flexible denominada en euros) ha registrado una pérdida de algo más de 1.6% a lo largo del 2011 frente a una ganancia de 1.5% para la categoría de fondos de renta fija tradicionales.

Hablo de la categoría en su conjunto. A nivel de fondos individuales hay agradables excepciones que han superado 5% de rentabilidad. ¿Y qué hay de los fondos de rentabilidad absoluta que pueden tomar posiciones largas y cortas en deuda?, pues más de lo mismo.

Pero si echamos la mirada atrás y analizamos las rentabilidades obtenidas a largo plazo por la categoría de fondos de renta fija flexible tampoco es que hayan destacado positivamente.

* Fernando Luque es editor de Morningstar publica artículos en Inversión, Economía del ABC y el diario Negocio en España. fondos@eleconomista.mx