Una economía con dinamismo lento obliga a una reflexión sobre cuál es ?el papel que pueden y quieren jugar.

El año nuevo invita a replantear el horizonte que enfrentarán las cooperativas financieras, en un contexto de una economía con dinamismo lento, pero no paralizada; con varios Méxicos al interior del país, no únicamente los dos Méxicos norte y sur , esquema muy acartonado, con abismos culturales y educativos; con la permanencia del trueque en algunas regiones; en otras, con un reducido uso de efectivo todo es vía tarjeta de crédito o medios electrónicos ; con ciudades pujantes rodeadas de bolsones de miseria e inseguridad; con una política desvirtuada, carente de visión de futuro y de generosidad.

Este horizonte obliga a una reflexión sobre cuál es el papel que pueden y quieren jugar las cooperativas de ahorro y préstamo. Entre otras, puedo mencionar tres. La primera no es propiamente una alternativa, sino es continuar la inercia histórica: mantener sus socios, sus sistemas, sus productos y cumplir con la regulación; es decir, no se aceptan olas que pongan en juego un modelo que ha sobrevivido durante décadas. El mundo exterior no le provoca.

Segunda alternativa: consciente del cambio vertiginoso, de estilos de vida en continua transformación; de competencia en búsqueda de mercado creciente y, si puede, arrancárselo al sector cooperativo, se pregunta cuáles cambios exige este panorama en ebullición. Ha iniciado una renovación en su imagen, en su acercamiento con sus socias y socios, en la introducción lenta de tecnologías.

Se plantea cómo combinar diversos productos financieros y cuáles le darán viabilidad a largo plazo. Los tres más comunes ahorro, crédito y seguros , pueden tener otra composición, de acuerdo con decisiones estratégicas que se tomen. El mundo exterior llama a su puerta y pone atención.

Tercera alternativa. Consciente de la velocidad de los cambios que tienen lugar en la vida de sus socias y socios y en su entorno, se interroga en forma realista si no habría de ser más innovador y más arriesgado ante la proliferación de alternativas financieras en el mercado. La más audaz, también la más estratégica, es la que visualiza una consolidación de cooperativas a través de alianzas, fusiones o absorciones.

Aparentemente, ésta es la apuesta de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV). Habrá que dejar de lado a la entidad reguladora en esta reflexión. Enfocarse más bien en el actual público adherido a las cooperativas financieras. ¿Cómo se podrá fortalecer el sector en una forma consistente y constructiva? El permanente cuestionamiento que las propias cooperativas se hacen sobre cómo ser verdaderamente educadoras y formadoras del espíritu cooperativo ¿tendría más viabilidad a través de instituciones más sólidas y profesionales o, por el contrario, tendrían el riesgo de ir tras las huellas de los bancos y asimilarse a ese modelo?

No está permitido que las cooperativas eludan preguntas de fondo, el sentido de su quehacer y su viabilidad social y financiera. Cada una tiene la libertad de elegir. Unas decidirán mantener su nicho de mercado regional; otras buscarán crecer a su propio paso. Finalmente, otras verán la oportunidad de consolidarse a través de alianzas. Pero todas deberán afianzar sus ventajas comparativas frente a los vendedores de dinero. Nada sencillo.

*Experto en microfinanzas y coordinador de Cosechando Juntos lo Sembrado SC.