Sincronizar los años electorales de todas las entidades federativas ha sido una apuesta legislativa que cosecha este 2018, por primera vez, una misma jornada de votación para definir 3,406 cargos de todo el país, aunque eso no implicó en los hechos simultaneidad de todas las etapas de precampaña y campaña, porque las leyes de cada estado tienen plazos diversos que se empatarán en la recta final, pero que aún son disonantes en días o meses.

El tema deriva en que más allá de poner una misma casilla para recibir votos de contiendas a gobernador, alcaldías o diputaciones locales en la misma ubicación en donde estarán las urnas al Congreso federal y las presidenciales, los ritmos de la efervescencia política van incrementando en cascada la combinación de actividad local con federal conforme avanzan las semanas.

Los 30 calendarios locales de elecciones en curso tienen sus propios arranques diferenciados de competencia dentro del mismo territorio (primero arrancan las de gobernador, luego de ayuntamientos, luego de diputados locales), y así por ejemplo, hoy llevamos más un mes de campaña federal pero sólo en 18 de las 30 entidades que tienen proceso electoral han iniciado ya campaña para alguno de los cargos que ahí se disputan, mientras que en 17 entidades mayo es el mes donde habrá banderazo de salida y únicamente 13 estados ya tienen en marcha sus campañas para todos los cargos que ahí se disputan.

En la CDMX las campañas de Jefatura de Gobierno empezaron el 30 de marzo, pero apenas el 29 de abril las de alcaldías y diputaciones locales. Todas las campañas locales y federales van a estar activas previo al día de la jornada electoral, pero ha sido escalonado su día de salida, persiste la asimetría de tiempos.

La idea que anima uniformar años electorales tiene muchas ventajas para la población, le simplifica las cosas y evita una secuencia de permanente tensión electoral año tras año, algo que facilita la construcción de acuerdos ya con la representación popular definida por ciclos concretos, sin la expectativa de contaminar las agendas por una nueva disputa electoral casi inmediata para cada cargo, aunque esa lógica de conjuntar la mayoría de elecciones un mismo día también implica retos concretos en la parte operativa y en la estrategia de partidos que pueden descuidar la promoción de candidaturas locales por atender con todos los reflectores y recursos la contienda presidencial o la gubernatura en juego.

Pronto tendremos elementos para analizar el resultado de esta visión que ha tardado en consolidarse pero que hoy por fin tiene oportunidad de mostrarse en la práctica para terminar con la dispersión de agendas electorales locales y federales sumándolas en un mismo espacio.

Como sea, este mes de mayo terminan de subirse al tren electoral las contiendas que esperaban luz verde y de aquí al 27 de junio, todas las ofertas, para todos los cargos en competencia, se terminan de poner sobre la mesa para que las y los electores decidan apoyar a un mismo partido en todo, en un cargo a uno y en otros a los demás, si se inclinan por opciones independientes o por ninguna.

*El autor es consejero del INE.

Marco Antonio Baños

Consejero del Instituto Nacional Electoral

Columna invitada