Un diagnóstico del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, dirigido por el doctor Enrique Cárdenas, exrector de la UDLA, muestra que en las campañas para Gobernador han estado ausentes las propuestas programáticas y aunque se centra en Puebla e Hidalgo, sus conclusiones valen para los otros estados.

El estudio manifiesta que las plataformas electorales son muy generales y no aterrizan en las problemáticas específicas. Es común la disociación entre el diagnóstico y las estrategias de solución a los problemas y no existe una propuesta integral para gobernar. En ningún caso queda claro hacia dónde se va.

Se menciona también que hay un desdén absoluto a las preocupaciones y exigencias de la ciudadanía. Existen sólo los partidos y sus intereses, y no se contemplan las posibilidades, ya sea sólo por conveniencia del potencial de la ciudadanía y sus organizaciones.

En estas contiendas, otra constante ha sido la falta de imaginación en el diseño publicitario. Las campañas negativas, mal llamadas guerra sucia , se han impuesto sobre los discursos propositivos. Ocurre también en otros países.

De otro lado, las nuevas tecnologías y las redes sociales han tenido un papel muy marginal. Los políticos mexicanos no las utilizan en su vida diaria y tampoco terminan de entenderlas. Hay una gran distancia con lo que ya ocurre en otros países.

Las grabaciones telefónicas de algunos gobernadores manifiestan la presencia de prácticas ilegales al grabar las conversaciones, pero todavía más en el hecho de utilizar los recursos de la Hacienda pública para financiar las campañas de su partido.

Debe verse como normal que un Gobernador apoye a sus candidatos, pero siempre en el marco de la ley. Lo que no se puede aceptar, como parte de los usos y costumbres, es que se utilicen los recursos del gobierno estatal, como queda evidenciado, para pagar las campañas.

El control que más de un Gobernador ejerce sobre el órgano responsable de organizar las elecciones se ha hecho muy evidente.

Se les maneja como una más de las dependencias del gobierno estatal y no gozan de ninguna independencia o autonomía.

En estas campañas se ha hecho común que los gobernadores se hagan presentes en otros estados para apoyar con su presencia a los candidatos de su partido. Es un avance que se ve como algo normal. Es una práctica común en otros países.

Las campañas se siguen organizando a partir de una relación paternalista-clientelar que se aprovecha del atraso cultural y de las necesidades de la mayoría de los electores. Eso les sigue funcionando a los candidatos y sus partidos.

Habla del atraso de nuestra cultura política que continúa inmersa en el pasado. Sólo la educación y una mayor conciencia ciudadana podrá superar esas maneras que ya nada aportan al país que queremos ser.