La creciente industria de biotecnología en EU definió también su lista de peticiones para presionar a México en el marco del TPP.

Las conversaciones para crear una inmensa zona de libre comercio a lo largo del océano Pacífico, lo que se ha dado en llamar la Asociación Transpacífico (TPP) que abarcaría a 11 economías representando a un mercado conjunto de 43 millones de personas, nada menos que el 43% de la población mundial y varios cientos miles de millones de dólares, entrarán pronto en una fase álgida. En diciembre habrá una reunión en Nueva Zelanda con los 11 países miembros.

Y más valdría que México tuviera ya claros sus puntos fuertes y débiles en esa sesión. Debe ser uno de los aspectos prioritarios en el proceso de transición, pues será al Gobierno de Enrique Peña Nieto a quien le tocará realmente sacar adelante esa negociación, y específicamente al próximo secretario de Economía.

La Concamin ya le pidió a la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma) su posición en torno al TPP, pero Rafael Gual, director de Canifarma, dice que no pueden dar ninguna posición si no conocen el texto formal del TPP.

En Estados Unidos la industria farmacéutica, que es sumamente fuerte, está muy movida cabildeando en todos los niveles y dejándole en claro a su Gobierno los puntos sensibles y lo que más les importa y preocupa. Y evidentemente es momento oportuno para presionar a otros países para que se alineen.

En cuanto a México ya es sabido que EU le antepuso condiciones para entrar a las negociaciones de TPP, y el gobierno de Calderón aceptó cumplirlas sin más ni más para dejar de ser incluido entre los países apestados , como dijo el secretario de Economía, Bruno Ferrari.

Pero ahora son de esperarse otras presiones a México. En particular, la industria biotecnológica estadunidense trae bien clara su lista de peticiones y hace unos días se lo hizo expreso a la Oficina Comercial, la USTR, dejando en claro su disposición para lograr que el TPP sea un acuerdo del siglo XXI . De hecho, le instó a desarrollar un marco de compromisos que servirá como un estándar de oro para la protección de las invenciones biotecnológicas en todo el mundo, y para ello buscan la inclusión en el TPP de un capítulo sobre propiedad intelectual.

BIO, la Organización de la Industria Biotecnológica en el país vecino, que representa a unas 1,200 compañías de biotecnología e innovación e instituciones relacionadas con investigación y desarrollo de productos y servicios sanitarios, agrícolas y ambientales, manifestaron hace unos días al Gobierno de Obama la importancia de presionar a México para que cumpla en varios puntos pendientes desde el TLC y acuerdos posteriores.

Particularmente les interesa reforzar lo de protección de datos en medicamentos biotecnológicos, y que dicha regla no se limite a los fármacos sintéticos. Es un aspecto en el que deberá tenerse sumo cuidado porque México ya tiene empresas que han incursionado en la biotecnología. Es el caso de Silanes, de Antonio López de Silanes, que ya venden antivenenos biotecnológicos en Estados Unidos; y de Probiomed, de Jaime Uribe, un ejemplo de empresa que ya está vendiendo fármacos biocomparables, con mucho trabajo y enfrentamientos con grandes transnacionales pero dando pasos significativos que hablan del potencial de México como exportador de biotecnológicos a otros países. Y eso el Gobierno mexicano lo debe evaluar y considerar en una negociación como la del TPP.

Las autoridades deben tener claro lo que hay que proteger y incentivar y cuidar aquí, porque probablemente no coincida con los intereses de otros países como Estados Unidos y sus empresas más avanzadas en innovación y por lo mismo con diferente nivel de interés en proteger la propiedad intelectual.

BIO argumenta que debe obligarse a México a respetar protección de datos de biotecnológicos y a que lo suba tanto a la Ley General de Salud (LGS) como al Reglamento de Insumos para la Salud (RIS) homologando todas las normas relacionadas.

Frente a esas presiones qué debe proteger México, ¿su propia innovación? ¿los biocomparables? ¿el acceso a la salud? Es lo que hay que tener muy claro y nuestras autoridades tendrían que mostrar claramente el objetivo.

El rumbo de comisiones

El proceso de definición de comisiones en la nueva Legislatura va lento, y quizá aún tarde unas dos semanas en conocerse al titular en Salud. Mientras, anote algunos posibles nombres: en Diputados, la priísta María de las Nieves García Fernández, muy cercana a Diódoro Carrasco. En el Senado, se disputan la exsecretaria de Salud del EdoMex, María Elena Barrera, y Cristina Diaz (aunque ella preferiría quedar en Gobernación y Puntos Constitucionales); pero el PAN con la exsubsecretaria María Esther Maki busca con todo presidir esta comisión.

@maribelrcoronel

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