Las advertencias de Donald Trump, que hoy viernes toma posesión como presidente de Estados Unidos, sobre el uso de aranceles u otras medidas de presión que ha realizado a diversas empresas que fabrican bienes en México y que exportan parte de su producción al mercado de ese país, lamentablemente han provocado un escenario de incertidumbre que ha tenido efectos adversos sobre la cotización del tipo de cambio del peso frente al dólar.

De acuerdo con la lógica de Trump, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte ha provocado que millones de fuentes de trabajo hayan desaparecido en la economía estadounidense, principalmente porque empresas que originalmente fabricaban bienes en ese país habrían optado por trasladar esos procesos manufactureros a nuestro país.

A pesar de que ha sido ampliamente documentado que el comportamiento de las cifras de fuentes de empleo cerradas en Estados Unidos, frente a las de fuentes de empleo creadas en México no coinciden en lo absoluto, y ni siquiera son cercanas, el argumento ha sido utilizado por Donald Trump de manera reiterada desde que inició su carrera por la Presidencia del país vecino. Peor aún, las advertencias sobre su intención de utilizar una política comercial específica para las empresas que arman, fabrican o manufacturan bienes en México y que los exportan a los Estados Unidos, han sido más frecuentes a partir de la jornada electoral desarrollada el pasado 8 de noviembre.

Los ejemplos más visibles de las medidas de presión realizadas por Donald Trump giran en torno a la industria automotriz. Son varios los casos de empresas que han sido objeto de estas advertencias focalizadas, entre los que están Ford, General Motors, Toyota, Chrysler, Fiat o BMW.

Bajo este contexto, y ante la creciente posibilidad de que México, Estados Unidos y Canadá inicien conversaciones para renegociar diversos términos del TLCAN, es importante tener claridad sobre los márgenes dentro de los cuales el gobierno de los Estados Unidos puede moverse en cuanto a los niveles de aranceles o de otras medidas transfronterizas para las importaciones de bienes manufacturados como son los vehículos, o de otros bienes, como los de uso doméstico, como pueden ser los aires acondicionados, refrigeradores, lavadoras o pantallas planas que se fabrican en México.

No puede pasarse por alto que al mismo tiempo que Estados Unidos tiene compromisos específicos con México en el TLCAN, también tiene compromisos a nivel multilateral en el contexto de la Organización Mundial de Comercio (OMC), específicamente los que se conocen como aranceles nación más favorecida, y que en los hechos, se constituyen en el límite superior de aranceles que Estados Unidos podría tratar de imponer a nuestro país. Cualquier arancel por encima de los niveles de la OMC estaría fuera de cualquier lógica legal a nivel internacional y pondría en riesgo ya no sólo el TLCAN, sino más grave aún, el andamiaje multilateral en materia de libre comercio, representado por la OMC.

Si bien es cierto que el presidente electo Donald Trump ha enviado señales sobre su intención de no apoyar a otros organismos multilaterales como el caso de las Naciones Unidas, se antoja difícil que de manera unilateral pueda desconocer los compromisos hechos en materia comercial en la OMC, en virtud del elevado costo que ello representaría para la economía, los consumidores y la fuerza laboral en los Estados Unidos.

No tengo ninguna duda que tanto la Secretaría de Economía y la Secretaría de Relaciones Exteriores cuentan con una gran cantidad de información y análisis sobre el verdadero alcance de las advertencias de Trump, pero considero que hacer pública parte de esa información ayudaría mucho para acotar la incertidumbre que nos ha estado haciendo daño.

*El autor es Senador de la República.