Roberto Gil Zuarth, el eficiente y discreto secretario particular del presidente Felipe Calderón, realizó un sondeo puntual, precisó: ¿una comisión de líderes sociales, además del intelectual Javier Sicilia, aceptarían reunirse con el Ejecutivo federal cuando la Marcha por la Justicia y la Paz llegara al Zócalo capitalino?

La respuesta que recibió fue irrebatible, como un balde de agua helada: si... y sólo si Calderón Hinojosa se hacía acompañar por los integrantes del gabinete encargados de preservar la gobernabilidad y la seguridad pública, para que éstos escucharan de viva voz los reclamos.

En silencio avanza el contingente que ayer muy temprano salió de Cuernavaca y que deberá tomar a la Plaza de la Constitución al mediodía del próximo domingo 8. Sin gritos ni reclamos verbales, el hartazgo ciudadano quedó encapsulado en mantas y cartulinas.

Catarsis por escrito, sin matices. Y un sentimiento de ofuscación, luego del mensaje a la nación del pasado jueves 4, emitido por Calderón Hinojosa, quien ayer de nueva cuenta -desde Puebla- censuró a los que pugnan por salidas falsas y reiteró que no cesará su guerra contra el crimen organizado.

Antes de comenzar su avance hacia la ciudad de México, Sicilia se reunió con dirigentes de las agrupaciones ciudadanas que se han manifestado públicamente en contra de la violencia y la inseguridad. La cita ocurrió antier, en el hotel Four Seasons de la ciudad de México. Allí estuvieron Alberto Núñez Esteva, Eduardo Gallo, María Elena Morera, Rogelio Gómez Hermosillo... Otros, como Alejandro Martí e Isabel Miranda de Wallace pudieron haberse sumado, pero han decidido mantenerse al margen de esta movilización ciudadana.

Unos y otros, desde sus respectivas trincheras, han hecho valer sus derechos ciudadanos para reclamar al gobierno federal y a las autoridades estatales su inacción, su omisión.

En respuesta, desde la más alta tribuna gubernamental, se ha generado también un reclamo a la ciudadanía: no regateen el respaldo a la estrategia anticrimen, no quieran frenar a las fuerzas federales que día con día tratan de repeler a los malosos.

Al margen de las intenciones mercadológicas del gobierno federal -irrefrenablemente decidido a hacer de su guerra contra el crimen organizado un issue de las elecciones presidenciales del 2012-, es tiempo de determinar qué sigue después de las marchas y los plantones para exigir el cese de la violencia, la restauración de la paz.

¿Qué harán los ciudadanos, además de ejercer su derecho a la libertad de expresión?

Lo peor que podría pasar es que permearan la apatía y el inmovilismo.

EFECTOS SECUNDARIOS

REVISTITIS. Comienza a circular el segundo número de la revista Plataforma, de la Fundación Colosio. También se estrena Última Instancia, publicación sobre temas jurídico-electorales que dirige el exconsejero del IFE, Emilio Zebadúa González.

Y en ciernes está un semanario de corte político que encabezará el exdirigente nacional del PRD, Jesús Ortega Martínez...

RUMBO AL MALL. Confirmado: el presidente Felipe Calderón Hinojosa no podrá asistir al primer concierto que ofrecerá la banda inglesa U2 en la ciudad de México. Y es que, después de pasar por Nueva York, el próximo martes 10 se trasladará a Washington, DC, donde asistirá a la conferencia anual del Council of Americas. Entre los oradores confirmados están la canciller estadounidense, Hillary Clinton, y Ken Salazar, secretario del Interior; el senador republicano, John McCain, y el director del Consejo Económico, Gene Sperling. El Mandatario mexicano se presentará en el salón de recepciones, donde será orador, durante la comida. Y después, el presidente Barack Obama hablará a la concurrencia.

SORPRESAS. Malas noticias se anticipan en Durango, donde de acuerdo con fuentes castrenses pronto se conocerá de más narcofosas en la región montañosa de la entidad. Lo de San Fernando, Tamaulipas, -de acuerdo con esta información no corroborable- quedará en segundo plano. ¿Y sobre estos asuntos, algo tiene que decir el gobernador priísta, Jorge Herrera Caldera?

RELEVO. Hace cinco semanas que dejó la alcadía de Ecatepec para convertirse en precandidato único a la gubernatura del Estado de México. El priísta Eruviel Ávila también tuvo que renunciar a la Presidencia de la Federación Nacional de Municipios de México AC, la agrupación de presidentes municipales del tricolor. Mañana, el mexiquense entregará la estafeta en una ceremonia a la que acudirán los gobernadores de Yucatán, Ivonne Ortega, y de Quintana Roo, Roberto Borge, así como el presidente nacional del PRI, Humberto Moreira Valdés.