Con el destape público de la simpatía de Estados Unidos, Rusia y Brasil a favor de Christiane Lagarde, es un hecho que tenemos relevo en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde hoy, se puede declarar que el 11º Director Gerente del FMI, será una mujer, la primera no economista que dirige al banco central del sistema monetario mundial.

Abogada, por la Escuela de Leyes de Paris West University, Lagarde será responsable de suministrar la solución que tendría que sacar del atolladero a los bancos franceses y alemanes que poseen unos 150,000 millones de euros en títulos griegos.

Ah, no, ese era el entrelineado. La nueva directora del FMI tendrá que resolver la crisis de deuda que tiene Grecia y evitar un contagio hacia los países periféricos del Euro, o sea Portugal, Irlanda, España e Italia.

Todo, sin que el Euro, y los intereses de Francia, se vean afectados.

Destacada por haber sido la primera mujer en dirigir el despacho legal estadounidense de Backer Mackenzie para Europa, tendrá que encontrar la manera de sugerir a las autoridades de economías industrializadas que consoliden sus finanzas públicas que hoy se desbordan.

Tendrá que lidiar con los grandes emergentes como China y Rusia, para convencerles de que los desequilibrios de sus balanzas de pagos amenazan con desembocar en una crisis de tamaño significativo, tipo la de los ochenta en América Latina, según explicó en abril Nicolás Eyzaguirre, director para el Hemisferio Oeste del FMI.

Lógica de destapes

El proceso de destapes ha sido transparente, como lo prometió el FMI. Los países que llevan la voz cantante en 12 de las 24 sillas que representan a los 187 países miembros del Fondo han ido, uno a uno, levantando la mano a favor de la abogada europea. Lo mismo ha sucedido para el caso de Agustín Carstens, nuestro banquero central, quien hasta ahora, lleva apenas una de las 24 sillas a favor, la propia.

Desde el 27 de junio, China pronunció su simpatía por Lagarde, hecho que sorprendió tras años de haber dicho que se requería una mayor representación emergente.

Volteón que dio al traste con el comunicado emitido por los BRICS (Brasil, Rusia, India y China y Sudáfrica), que el 25 de mayo advirtieron que esperaban un relevo democrático y un representante electo no por la nacionalidad europea, sino por los méritos.

Claro, era muy temprano para darse cuenta que entre ellos cinco, los BRIC, no habría cohesión para presentar una candidatura de grupo. Y más, para suponer que en su intención por llegar a la dirección del FMI, Lagarde prometería una subdirección en el Fondo para el país asiático, como difundieron las agencias de información.

Ahí se evidenció el interés legítimo de China.

Brasil por consiguiente

La proximidad de aquél país con China, y su identificación con los BRIC, motivaría el cambio de decisión de Brasil, quien según Reuteurs estaba impresionado gratamente con Carstens.

El caso ruso, parecía también fácil de suponerse, cuando el ministro de aquél país había propuesto al banquero central de Kazajistán, Grigori Márchenko, por la Comunidad de Estados Independientes (CEI), tras haberse destapado la candidatura de Carstens, el representante de los emergentes, que no de los rusos.

Del voto de Estados Unidos, ¿qué se puede decir?, que subraya la tradición de apoyo a Europa para mantener el coto de poder en Banco Mundial para la elección del 2012.

En fin, el momento de un relevo democrático por expertise, no se verá este año ni creo que dentro de cinco.

Carstens regresa al despacho de 5 de mayo, 18.