El hecho de que Donald Trump ya no viva en la Casa Blanca no ha implicado que Demócratas y Republicanos hayan encontrado más espacios de diálogo, o que se haya generado un espíritu de trabajo más harmonioso entre ellos. El tema migratorio refleja esta realidad de cuerpo completo.

Desde la perspectiva Republicana, las acciones que ha tomado el Presidente Biden para desmantelar las medidas contra la migración impuestas por Donald Trump han generado una crisis en la frontera con México, debido a que promueven indirectamente que más personas intenten llegar a Estados Unidos sin documentos: la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) calcula un incremento de 70% en los intentos de cruces ilegales en abril del 2021.

Por su parte, el ala más progresista de los Demócratas, que siempre han tenido una postura más tolerante, desean impulsar medidas incluso más ambiciosas a las que el Presidente Biden ya está implementando, como sería la no criminalización de los cruces ilegales, además de ofrecer servicios de salud a personas que ya se encuentren en el país, independientemente de su estatus migratorio. 

Es en este contexto que hace unos días se confirmó que Kamala Harris, la Vicepresidenta de Estados Unidos, realizará una visita de trabajo a México y Guatemala el próximo 7 y 8 de junio, precisamente para analizar el tema migratorio. La visita de la Vicepresidenta a México es fundamental para la Casa Blanca, ya que para avanzar en cualquier dirección en el tema migratorio, es claro que Estados Unidos necesita la cooperación de nuestro país. 

Creo que el primer objetivo de la visita debe ser contribuir a cambiar la narrativa y la percepción del tema en México. Si Donald Trump obligó a México a desplegar a la Guardia Nacional en la frontera sur, so pena de enfrentar aranceles a nuestras exportaciones, el Presidente Biden debe de promover la cooperación migratoria como un ejercicio ganar – ganar para ambos países.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido en que se deben atacar las raíces económicas del fenómeno migratorio. México puede promover que Estados Unidos adopte también este eje como parte de su agenda migratoria. Se podría, por ejemplo, ampliar el financiamiento para proyectos productivos en la región que tengan vínculos con México y con Estados Unidos, utilizando mecanismos como el Banco Interamericano de Desarrollo.

Los beneficios económicos de este tipo de esquemas podrían ser amplificados aún más cuando consideramos que las cadenas de suministro se están reacomodando a nivel mundial, y que algunas empresas desean tener fuentes de producción mucho más cercanas al mercado estadounidense. El sur de México y Centroamérica están en el lugar ideal para aprovechar estos nuevos patrones, tanto geográficamente como comercialmente. 

Aunque no será el tema principal del viaje, creo que la Vicepresidenta Harris también debe insistir ante México que el cumplimiento irrestricto y sin cortapisas del T-MEC es una condición necesaria para avanzar en estos temas. La economía puede apoyar a la migración, pero ésta no puede funcionar si no se respetan las reglas del juego,y si no se ofrece la confianza necesaria para que los operadores económicos realicen sus actividades.

Desde cualquier perspectiva, la visita de la Vicepresidenta tendrá una importancia capital para la relación México – Estados Unidos y para encauzar los trabajos de la agenda bilateral en los próximos años. 

*Juan Carlos Baker es académico de la Universidad Panamericana; previo a eso, desarrolló una carrera de veinte años en el gobierno federal en temas de negociaciones comerciales internacionales. 

Twitter: @JCBakerMX

Juan Carlos Baker

Académico

Pistas de aterrizaje

Juan Carlos Baker es académico de la Universidad Panamericana. Durante veinte años trabajó en la Secretaría de Economía, en la Subsecretaría de Negociaciones Comerciales Internacionales, de la que fue titular entre 2016 y 2018.

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