Se ha mejorado en muchos aspectos, pero en un valor que es fundamental hay muchas carencias

La Liga MX ha intentado hacer muchos cambios, más administrativos que deportivos, pero carece de uno de los valores más importantes en la cotidianidad: la transparencia.

Con el argumento de ser una empresa privada, la información es limitada, confusa y con muchas lagunas que permiten desconfiar de lo que ocurre. ¿Quién es el dueño de Querétaro?, ¿por qué un empresario decide invertir en un equipo de Liga de Ascenso, Segunda División y se especula la compra de uno de Primera, cuáles son sus objetivos?, ¿por qué se habla de cambio de plazas sin que haya alguien que con autoridad categórica niegue o confirme las versiones?... Así nos podemos seguir con dudas.

No hablo de que el futbol mexicano sea sucio, lo desconozco, pero sí puedo afirmar lo que usted también puede percibir: no es transparente y eso genera problemas de percepción y de imagen.

Hablan de un futbol privado, pero que en realidad necesita de los fans para que vivan en cierta o en mucha medida. La transparencia de la Liga, que no tiene una obligación jurídica para serlo pero sí una moral, es necesaria para seguir dando pasos para la construcción de un futbol mejor, de más calidad y con mucho mayor apertura.

La transparencia ha sido una de las grandes carencias del balompié nacional siempre, tampoco es un tema exclusivo de la Liga MX o Decio de María, es algo que se ha evitado desde hace muchos años, pero que es necesario terminar con la opacidad de información, con supuestos y dichos.

El caso más explícito puede ser recientemente Querétaro. Jamás se ha sabido con claridad quién es el dueño del club. Se ha hablado de que es de un patronato, se habló del gobierno del estado, se habló de Caja Libertad, ahora, se dice que es un nuevo empresario. Seguro las autoridades dirán que todo está muy claro; para ellos, seguro que sí, pero no es posible que se hable tanto de un club sin tener una respuesta clara.

Y nos podemos seguir con ejemplos. Tampoco creo que todos los clubes piensen en el aficionado; antes que ellos, hay una larga lista de puntos que les interesa, sobre todo el dinero, si no hay plata, no les sirve el futbol. Por ello, y con la finalidad de que sean los aficionados una especie de vigilantes de su equipo, es necesario transparentar la información más precisa e importante.

A los empresarios, el futbol les ha dado la oportunidad de tener clubes, pero lo cierto es que los verdaderos dueños son los aficionados, que si les apeteciere podrían llevar a la quiebra a un equipo sin venta de boletos, souvenirs y otros ingresos.

Eso obliga a los aficionados de futbol a tomar un papel mucho más participativo en la importancia de su club en la comunidad. Más allá de la afición, que es determinante, es necesario que se cuide la imagen de la plaza, los empleos que genera y la derrama económica que se crea por el balompié.

Por ello, los aficionados necesitan exigir más respeto a los colores y los empresarios ser menos díscolos en dar a conocer situaciones que pueden generar polémica o inestabilidad.

Un mensaje transparente termina por aclarar el panorama. A todos los clubes les urge emitir un mensaje de claridad de los actos ante todos los aficionados.