El pasado miércoles, después de enviar a El Economista mi colaboración que se publicó el jueves, un amigo me presumió saber la causa por la que no fue detenido en Los Cabos, Baja California Sur, Joaquín El Chapo Guzmán. Como ése fue el tema de la columna que una hora antes había mandado, le comenté de mi conjetura ahí escrita: Convertido el capo en un trofeo electoral para el gobierno de Felipe Calderón y su partido prefirieron dejar su aprehensión para cuando estén más cercanos los comicios.

Estás equivocado -expresó mi amigo-. Antes de que me dijera el motivo de la fallida captura arriesgué una hipótesis más. Ésta inédita: Percatados de la presencia del hombre más buscado del país en la localidad bajacaliforniana, los policías federales avisaron a su jefe, el ingeniero Genaro García Luna, éste vio la ocasión más que propicia para uno de sus montajes cinematográficos. La llegada del staff de filmación puso sobre aviso a Guzmán Loera. Se le hizo muy sospechosa la intención del operador de audio de ponerle un micrófono inalámbrico. El Chapo dio media vuelta y se escondió.

Por supuesto que mi teoría no fue aceptada por mi amigo que en ese momento ya sabía lo que al día siguiente informó el periódico Reforma: El narcotraficante más poderoso del mundo fue localizado en una residencia que había rentado en el susodicho sitio turístico para pasar un rato con una mujer dedicada a la prostitución. A ésta se le presentó el periodo menstrual -también llamado salario mínimo porque aparece cada mes y dura cuatro o cinco días-, por lo que el capo y la sexoservidora decidieron postergar el encuentro.

La Policía Federal retrasó su llegada para que el capo tuviera tiempo de huir. Es decir... como siempre la Policía Federal llegó tarde. Perdón... por esta vez El Chapo fue más rápido que la honorable corporación policiaca. Bueno, ya... sin que pueda precisarse el motivo, los federales llegaron momentos después de que Guzmán Loera pusiera pies en polvorosa . (Expresión ésta que según el Diccionario de Autoridades-primer diccionario elaborado por la Real Academia Española- significa huir con precipitación y ligereza).

No resisto la tentación de hacer algunas conjeturas, suposiciones y comentarios sobre el suceso ocurrido mañana hará un mes en la entidad bajacaliforniana. La nota periodística, firmada por Abel Barajas, cita como fuente a Cuitláhuac Salinas Martínez, titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO).

Según el señor Salinas, la prostituta llegó a la residencia ubicada en la zona de Punta Ballena, aproximadamente el 18 de febrero, contratada por alguien que la llevó al lugar vendada de los ojos. (Aun suponiendo que la meretriz para complacer a un cliente se prestara a toda clase de juegos eróticos, el de la gallina ciega -hacer el amor con los ojos vendados- no puede durar más de media hora a riesgo de cambiar de categoría: de juego sexual pasar a secuestro tipificado).

De acuerdo con lo dicho por el titular de la SIEDO, la señorita Putiérrez permaneció en la mansión de Los Cabos -no precisó si con los ojos vendados o nada más con las nalgas vendidas- hasta el día 21, fecha en que llegó El Chapo y también la cornada de la luna. (Metáfora populachera para designar el periodo menstrual, según consigna Armando Jiménez en su Picardía Mexicana. Por lo general este periodo se presenta cada 28 días aunque, eventualmente, puede adelantarse o atrasarse. Tales casos son la excepción que confirma la regla).

Cuando el jarioso líder del Cártel de Sinaloa se aprestaba a sacar el instrumento para ejercer sus labores de macho, se estableció el siguiente diálogo entre el cliente y la trabajadora del colchón:

-Lo siento mi amor, te vas a quedar con las ganas porque hoy es día de San Gregorio.

-A mí el calendario cristiano me anda valiendo madres.

-Creo que no me entiendes, cariño, resulta que traigo la calavera prendida, ando en mis días.

-¿Cómo? ¿Pues qué no te programaste?

-Sí. Me programé, pero para el día 18 o 19, no para el 21. Un poquito que se me adelantó y un muchote que te atrasaste...

-¿Y ora?

-Ora córrele porque ahí viene la policía.

(Así sucedió que el décimo hombre más rico de México no se vino, se fue).

Otras consideraciones

Según lo relatado a Reforma por el licenciado Salinas Martínez, un jardinero y una cocinera hicieron más amena la espera de la trabajadora del sexo durante su estancia en la mansión con vista al Mar de Cortés. Transcribo y comento: De acuerdo con el titular de la SIEDO, al jardinero le pidieron (aquí sería bueno que el declarante dijera quiénes le pidieron) que fuera a una pista clandestina localizada al sur del estado (¿en qué vehículo fue, en una podadora de pasto?) para recoger a una persona. Este hombre declaró que hasta que vio que bajaba del avión, supo que se trataba de El Chapo. Tanto el jardinero, el piloto que había trasladado a El Chapo, la cocinera y la prostituta tenían en común haber sido contratados recientemente . (Probablemente al piloto le vendaron los ojos para que no viera adónde trasladaría al capo).

El 21 de febrero, según la agencia Associated Press (AP), entró la Policía Federal a la residencia de Punta Ballena. Ese día capturaron al jardinero, a la sexoservidora, al piloto y a la cocinera, pero el titular de la SIEDO dice que a él le pusieron a disposición a los detenidos hasta el día 24.

(¿Qué hicieron con los prisioneros, durante esos tres días, sus captores? ¿Esperaron a que a la prostituta se le terminara el periodo, que el jardinero acabara de cortar el césped, la cocinera de hacer un mole artesanal en metate y el piloto de darle instrucciones al copiloto -que esperó en la aeronave con los ojos vendados- de cómo regresar con su preciada carga humana).

De acuerdo con las declaraciones de la cocinera, ella reconoció que llevaba un mes trabajando para el capo. La señora señala que van y la contratan desde enero, se gana un dinero para hacerse una mejora física (una cirugía estética), la llevan al hospital, la sacan del hospital , dijo Salinas. (¿Quiénes la llevan al hospital y la sacan? ¿Para quién cocina durante ese mes? ¿A quién le consta que la señora mejoró físicamente?)

Por cierto, mediante la nota periodística uno se entera de que conforme a los datos que ha recabado el gobierno federal en esta investigación, El Chapo no ha querido modificar su rostro aunque ha pagado cirugías a sus empleados. (Está comprobado científicamente que la mejora física más práctica es el dinero en efectivo. Además es mejor que los empleados cambien de rostro en caso de que los atrapen y delaten al jefe, éste siempre podrá argumentar: Yo a este tipo ni lo conozco).

Lo publicado por el precitado diario mueve a la sospecha y al cuestionamiento sobre la frustrada aprehensión del narcotraficante más poderoso del mundo.

Armando Jiménez

Quien firmara autógrafos y otros escritos con la figura del gallito inglés que popularizó en sus libros, era arquitecto de profesión y un tipo interesante a quien tuve el gusto de conocer y tratar. Citaré, abreviado y puesto al día, un chiste que registra en el Capítulo Sangrón de la primera versión de su Picardía Mexicana que tiene que ver con el asunto tratado hoy aquí: Una hermosa señora, de vestido entallado y provocativo escote, acudió a un banco de sangre deseosa de colaborar y ofreció proporcionar dos litros de ese líquido. El laboratorista agradeció su buena intención, pero le explicó que dos litros era una cantidad excesiva. ¿Tiene usted idea de la cantidad que pierde mensualmente en cada regla? -pregunta el científico a la señora. Esta medita unos instantes y da la respuesta adecuada: De 6,000 a 10,000 pesos doctor.