Si comparamos la cotización del 8 de noviembre del 2016 vemos cómo la moneda presenta durante ese año una depreciación  menor a 5%, lo que en el papel podría parecer como normal, tan sólo con las puras diferencias inflacionarias entre México y Estados Unidos.

Pero sabemos, más allá de esa simple fotografía, que nada ha sido ni normal ni deseable durante estos últimos 365 días.

Hace un año, el mundo entero se amanecía con la realidad de que el sistema electoral de Estados Unidos, donde cuentan los votos de los colegios electorales más que de la mayoría de los electores, había dado el triunfo a un personaje que había iniciado su precampaña electoral con la cobertura de los medios de espectáculos.

La clase política estadounidense aprendió a no menospreciar el poder de los rednecks que podrán entender poco de política, pero que tienen derecho al voto como cualquiera (una lección para cualquier país que organice elecciones).

El 9 de noviembre de hace un año, el inesperado triunfo electoral de Donald Trump había llevado la cotización de niveles inferiores a 18.70 del día anterior, hasta 20.70.

Ya durante la campaña electoral en ese país, el peso había padecido los efectos de las amenazas del republicano. Desde la construcción del muro que México debería pagar hasta las amenazas directas al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Y también las finanzas mexicanas padecieron el desinterés de la demócrata Hillary Clinton en los temas que involucraban a su vecino del sur.

Hoy hace un año veíamos las lágrimas de los trabajadores de la Casa Blanca, la tensión de los mercados y el desánimo entre los mexicanos de aquí y de allá que temían lo peor de la era Trump.

A lo largo de este año hemos visto en el tipo de cambio, al que tomamos como termómetro y como símbolo de nuestra mexicanidad, fluctuar entre 22 pesos de mediados de enero y 17.50 del verano pasado.

Esa volatilidad que alimenta la especulación tiene en la incertidumbre su principal alimento.

Hoy la realidad es que tenemos pocas certezas con respecto a esos días. Ya sabemos que hay ensayos del muro, tenemos claro que no lo vamos a pagar. Tenemos en marcha la renegociación del TLCAN, no sabemos si el resultado será favorable.

Sabemos que la agenda tan ambiciosa que presentó Trump al inicio de su mandato se topó con la pared del Congreso y que cambios tan importantes como el que proponía para el sistema de salud no pasaron.

Pero no sabemos si su plan fiscal, que es una verdadera amenaza para México, logrará el tránsito legislativo.

Es pues ya un largo año desde que aquella noche nos paralizamos ante la inesperada llegada del populismo nacionalista de derecha a la Casa Blanca.

El balance es malo, lo único que tranquiliza un poco las cosas es terminar con la incertidumbre, por ello es que valdrá la pena hacer un corte de caja dentro de un año, cuando las cosas tendrán más claridad en un camino o en otro.

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.