Cuando el economista y matemático Alvin Roth recibió junto con Lloyd Shapley el premio nobel de Economía en 2012, hablaba de que la humanidad tiene muchos problemas que es posible resolver con herramientas ya existentes.

Catedrático en la Universidad de Stanford, el doctor Roth ha basado su trabajo en la teoría de juegos, la economía experimental y el diseño de mercados y ello le ha llevado a ver cómo resolver sistemas rotos . Uno que él mismo ya está aplicando en el terreno de los hechos es el relativo a la donación de órganos para trasplantes.

Diseñó un algoritmo para que quien espera un trasplante de riñón encuentre a su donador compatible, que muchas veces es lo más difícil.

Para ello se alió con el doctor Michael Rees, trasplantólogo de la Universidad de Toledo, Ohio, y conformaron la Alliance for Paired Kidney Donation, que ya ha facilitado 350 trasplantes gracias a una base de datos que hoy ya lleva registrados la información genética de más de 3,500 parejas incompatibles. Son incompatibles porque uno espera riñón y el otro le quiere donar pero no puede porque sus variables genéticas no coinciden.

Entonces con el algoritmo que analiza la información de la red se logra encontrar al compatible aún entre personas desconocidas, no relacionadas y ubicadas en diversos puntos geográficos.

Pues este modelo llamado donación renal pareada recién llegó a México que será el primer pie fuera de Estados Unidos con miras a extenderse a otros países de la región y de otros continentes.

El programa se llama Pro-Renal, un proyecto sin fines de lucro que depende de donaciones y cuya rentabilidad será meramente social. En el Consejo de Pro-Renal participa el mismo Roth y otros especialistas como el Dr. Eduardo González Pier, exsubsecretario de Salud y el más destacado economista de la salud en México.

Ya se puede vislumbrar el gran éxito de Pro-Renal dada la necesidad y el grave problema de salud pública que representa hoy la insuficiencia renal, quinta causa de muerte en el país.

El director general de Pro_Renal, el doctor Arturo Dib Kuri, un reconocido trasplantólogo quien dirigió el Centro de Trasplante Renal (Cenatra) a principios del presente sexenio, se permite ser optimista por varios factores, pero uno básico es que 1 de cada 3 mexicanos en lista de espera por un trasplante renal cuentan con un familiar o amigo cercano dispuesto a donarles un riñón voluntariamente; sin embargo, no pueden lograr el procedimiento debido a que son incompatibles genéticamente. Para ellos, hoy la historia ha cambiado. Claro, el punto es que también estén cubiertos los costos del trasplante que puede llegar a ser de 250,000 pesos. Ese es el otro reto para el sistema de salud, los costos.

De acuerdo con el INEGI, 120,000 mexicanos padecen insuficiencia renal. El Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) reporta que, en menos de una década, se triplicó el número de personas a la espera de un riñón; pasaron de 4,600 en 2007 a 12,477 al cierre de 2016. Se calcula son 250 casos nuevos de IR al año por cada millón de habitantes. Así como van las cosas no se prevé que baje el ritmo.

En un futuro cercano conforme cada país vaya generando sus bases de datos estarán listas las condiciones para trasplantes transfronterizos hoy no contemplados en las leyes. Pero sería el paso natural: si en tu país no encuentras a tu compatible, pero ubicas a alguien genéticamente ideal para ti fuera de tu país ¿por qué la ley te impediría aceptar o donar un órgano que será de beneficio mutuo? Preguntas derivadas de la revolución en la ciencia genética...

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