Las cábalas no entienden de cotizaciones, calidad de vida, de oriente a occidente, de primer o tercer mundo sólo de creencias.

Quién diría que el elegante John Terry, la frialdad de los alemanes con Mario Gómez o la veteranía de Juan Sebastián Verón se dejaran llevar por supersticiones e incluso no puedan saltar si no las realizan.

Aquí algunos casos:

John Terry se sienta siempre en el mismo lugar del autobús, se da tres vueltas de cinta alrededor de las medias y escucha siempre el mismo CD camino de los estadios.

Mario Gómez, el delantero alemán de origen granadino, confiesa que no entona el himno nacional en la previa de los partidos, algo que no está para nada bien visto en el seno de la Mannschaft. Se le olvidó hacerlo un día, cuando era juvenil, y como luego anotó un gol decidió que le traía suerte.

Kolo Touré, defensa de Costa de Marfil y del Manchester City, entra siempre el último al campo. Una costumbre que le costó incluso una tarjeta amarilla en un partido de Liga de Campeones entre el Arsenal y el Roma.

Gatusso, el correcaminos italiano, usa el mismo suéter desde el primer día se supone que lo lave, aunque la temperatura cambie.

Verón, veterano centrocampista argentino, sufrió una lesión en 1997 que le obligaba a encintarse una rodilla. Le trajo suerte y nunca más dejó de utilizar ese amuleto.

La efectividad de estas no son conocidas, pero al menos dan esperanza a jugadores que hacen todo por ganar.